106. Por qué participar en concursos de guion

Este mes finaliza el plazo de dos de los concursos de guion más famosos de habla hispana: el Julio Alejandro, de guiones de largometrajes, y el premio de producciones de la FOX, de formatos televisivos. Una buena oportunidad para reflexionar sobre los concursos de guion y su importancia en nuestra formación de guionistas.

Si quieres una formación integral de guionista están los cursos de la Plataforma Guiones y guionistas. Por tan solo 10 dólares tienes nueve cursos, de momento, porque sabes que ahora crece a ritmo de tres clases semanales. Y os recuerdo que algunos cursos ya disponen de certificados para los que los realicen satisfactoriamente. Podéis ver los cursos disponibles en la web. Esta semana continuamos con el curso de diálogos haciéndonos algunas preguntas necesarias antes de comenzar a escribir como: ¿Quién habla? ¿Por qué habla? ¿A quién habla? ¿Cómo habla? ¿Qué hace mientras habla? y veremos cómo responderlas.

La importancia de los concursos de guion

El oficio de guionista es una carrera de largo recorrido que te lleva toda la vida. Con cada proyecto aprendes algo nuevo y perfeccionas una técnica que no para de evolucionar, porque cada guion requiere algo diferente. Y en esta carrera uno de los pasos por los que todos los guionistas nos enfrentamos alguna vez en la vida son los concursos de guion. Ya sea de cortometraje, largometraje, formato televisivo o incluso teatro.

El objetivo de un guion es convertirse algún día en una obra audiovisual, y para eso necesitamos apoyo. Un guion solo, en un cajón o un disco duro de una computadora, no llega a ningún lado, por lo que en algún momento va a tener que salir y enfrentarse a la opinión de los demás, ya sean directores, productores o demás miembros de la industria. Dentro de este medio, los concursos de guion se convierten en un buen sistema donde poder probar el valor e interés de nuestro guion.

A lo largo de mi vida yo me he presentado a muchos concursos de guion, desde guiones de largometrajes y de formatos televisivos, hasta de teatro y microteatro. Y solo me han traído cosas buenas. Lo digo porque gané algunos de ellos y me permitieron escribir guiones y acceder a realizar proyectos que sin ese impulso jamás se hubieran realizado. Obviamente me he presentado a muchísimos más concursos que los que gané, eso hay que tenerlo claro. El porcentaje de victorias frente a las derrotas siempre será ínfimo. Pero si insistes, también llegan las victorias.

En el primer concurso que me presenté pedían una sinopsis de largometraje de cuatro páginas. El premio era que te pagasen por escribir el guion del largometraje. Lo ofrecía Canal Plus Guiones, un departamento que nació porque por entonces, mediados de los 90, Canal Plus emitía todo el cine español que se hacía. Y pensó que, ya que iba a emitirlas, por qué no influir en el tipo de película que se iba a hacer tutelando la escritura de sus guiones.

Yo nunca había escrito un guion de largometraje ni sabía cómo se hacía. Pero decidí presentarme junto a mi amigo Ángel Pariente, compré varios de los manuales de guion que empezaban a salir por esa época como el de Syd Field y el de Linda Seger y escribí esa sinopsis. De todos los que se presentaron, seleccionaron a 14, entre ellos nosotros, y nos pagaron por escribir un tratamiento de la película. Gracias a esos manuales de guion lo escribimos, pero eso no nos garantizaba escribir el largometraje, porque de los 14 tratamientos solo siete iban a pasar a la siguiente fase y escribir el guion.

Pero lo hicimos, y acabamos escribiendo Boinas Verdes, un guion basado en un caso real de unos militares que se fugaron de un cuartel y acudieron a televisión para denunciar a sus mandos. La película nunca se hizo, pero yo ya había escrito mi primer largometraje y, encima, había cobrado por todo el proceso de aprendizaje. Un auténtico lujazo.

El año siguiente, Canal + Guiones volvió a presentar la convocatoria. Mis amigos me dijeron que no me presentase, que había ganado una vez y era imposible volver a ganar. Pero conocí a Mercedes Carrillo, una joven que estudiaba para actriz por entonces, que me contó una idea que tenía para una obra de teatro, y decidimos presentar una nueva sinopsis.

Esto de presentarse a concursos tiene mucho de optimismo y de insistencia. Hay que desoír a todos los que tiran para atrás con sus múltiples razones porque, en general, no tienen ni idea. Su opinión suele estar basada en su pesimismo, en sus prejuicios, en sus miedos, en su forma de ver el mundo. Por supuesto que es muy difícil ganar un concurso de guion, que vas a competir con otros buenos guiones y que lo más normal es que no ganes. Eso lo sabemos todos. Pero si quieres ser guionista debes intentarlo. Es tu obligación.

Ser guionista es como un guion. Tú eres el protagonista y, cuando te llega el detonante y decides escribir guiones, comienza tu particular viaje del héroe que va a estar repleto de obstáculos. Vas a tener que sortearlos e intentar seguir creciendo continuamente. Y para eso vas a tener que aprovechar todas las oportunidades que te surjan. Y los concursos son oportunidades, no lo olvides.

El caso es que Canal + Guiones nos volvió a seleccionar y escribimos el tratamiento. Obstáculo pasado. Y después volvieron a seleccionar ese tratamiento y nos pagaron por escribir el guion. Otro obstáculo pasado más. Así salió el guion de Entre Esquelas. Una experiencia de aprendizaje alucinante vivida con Mercedes, pero nuestro viaje se terminaba ahí, porque que escribieras el guion no se garantizaba que se fuera a producir. Después ellos lo movían por diferentes productoras y buscaban su financiación.

El caso es que no consiguieron sacar el proyecto adelante y Entre Esquelas se aparcó en un cajón, donde estuvo durmiendo muchos años. Yo estaba feliz, me habían pagado por escribir otro largometraje y había aprendido mucho por el camino. Pero como guionista también sueño con que mis guiones se hagan algún día.

Y la vida le volvió a dar otra oportunidad al proyecto cuando un día conocí a Adán Martín, un joven director que buscaba guiones para su primer proyecto. Le pasé el de Entre Esquelas, le encantó y buscó la financiación. Curiosamente el dinero le llegó gracias a ganar un concurso para directores noveles y hace 10 años se produjo la película. Una película muy pequeña, con poco presupuesto, con un guion que en poco se parecía a la idea que comenzamos a escribir más de una década antes.

Tras un breve paso por cines, el proyecto todavía me dio más alegrías ya que ganó el premio al guion en los festivales de Málaga y Valencia. Y ahí me vi, en un escenario, recogiendo un par de estatuillas por aquella idea que un día, desoyendo a todos los que me decían que no lo hiciera, decidí presentar a un concurso. El viaje del héroe había terminado. Bueno, no. Ese fue uno de los viajes, pero el oficio de guionista me ha llevado y me llevará por muchos viajes. Aunque esos los contaré en otro podcast. Bueno hay uno que lo estoy contando en el podcast El Tesoro de Hodoul, las aventuras de un guionista en busca de un tesoro. Os invito a buscar www.eltesorodehodoul.com a que lo escuchéis y ya me contaréis.

Por qué participar en concursos de guion

Y ahora, después de contaros esta historia personal, voy a deciros las razones por las que debéis presentaros a concursos de guion.

  1. Por el premio.

La primera razón es la más obvia. Cada concurso va asociado a un premio. Unas veces será muy suculento, como el Julio Alejandro que entrega 25.000 € o el de FOX que entrega 30.000 US$. Otras veces será una ayuda para producir el proyecto. Pero el premio no es lo más importante, debemos de tomárnoslo como la zanahoria del burro, es decir como una excusa para motivarnos. Escribir un guion que no te han encargado (spec), es decir para intentar venderlo después, requiere de mucha motivación. Saber que hay un premio esperándote puede ser de ayuda.

  1. Porque te impone una fecha de entrega.

Otra de las ventajas de los concursos es que tienen un dead line, es decir una fecha de entrega. Y esto nos pone en la dinámica de una cuenta atrás que nos hace ser más productivos. Como explica la ley de Parkinson, “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”. Es decir, que si tienes tres días para escribir un cortometraje, lo escribirás en tres días. Pero si tienes tres meses, su escritura te llevará tres meses. Esta ley la tengo más que comprobada en mis alumnos de guion presenciales. Incluso yo una vez escribí una novela infantil a cuatro manos, con mi amiga Marta Sanmamed, en tan solo 10 días porque acaba el plazo de un concurso al que íbamos a presentarnos.

  1. Nos ponen a prueba como guionistas.

Participar en concursos de guion en los que vas a competir con otros guionistas saca lo mejor de nosotros. Es el plus que aportan las competiciones. Para que Usain Bolt bata el récord del mundo tiene que tener a otro corredor pisándole los talones. Si corriera solo en su casa jamás conseguiría los resultados que obtiene cuando compite por otros. Lo mismo pasa con los concursos de guiones, si sabes que va a ser muy difícil la victoria porque hay buenos rivales vas a poner todo el esfuerzo en que sea el mejor guion que tú puedes hacer. Y ese tiene que ser el objetivo final: escribir tu mejor guion. Después ganar o no depende de factores que son ajenos a ti, pero lo que está en tu mano es sacar tu mejor versión posible como escritor y guionista.

  1. Ponen a prueba la propuesta y la validan.

Cuando uno escribe un guion se tiene a sí mismo como única vara de medir. Te gusta, pero ¿gustará a los demás? ¿Es suficientemente bueno? ¿Interesará en el mercado? ¿Tiene posibilidades reales de producirse? Normalmente lo enviaremos a amigos y empezaremos a recibir feedback, pero presentarse a un concurso de guion puede proporcionarnos el empujón definitivo. Si gana el concurso quiere decir que es bueno. El jurado lo ha elegido entre muchos por lo que debes luchar por él. Si no ganas no quiere decir que no merezca la pena. Ganar un concurso depende de muchos factores, desde la calidad de tus rivales hasta los gustos personales del jurado o la idoneidad del momento en que lo presentes. Pero si ganas, es que ese guion vale, eso te lo aseguro.

  1. Nos muestra qué pide el mercado.

El mero hecho de ver la bases de algunos concursos de guion no dice muchas cosas de las necesidades de ese mercado. Por ejemplo, el concurso que FOX pide unos requisitos muy claros de los formatos que busca.

Uno de ellos es un proyecto de Entretenimiento Guionizado que busca historias originales e innovadoras. Con personajes complejos y atrapantes. Localizadas en España y con potencial para varias temporadas. Se aceptan shows de comedia, drama, acción/aventura, policial, sci-fi, thriller, suspenso. No se acepta contenido infantil (dirigido exclusivamente a niños) ni pornográfico, series teen, comedia blanca, comedia romántica, comedia de sketch, melodrama, telenovelas o teleseries, unitarios, sit-com, series de nicho, series web, contenidos localistas que no admitan una visión panregional. Episodios por temporada: 13×60 / 13×30 / 8×60.

Y se debe adjuntar una Biblia (15 a 20 páginas escrita con letra Times New Roman tamaño 10. Hoja A4) incluyendo: título del Proyecto, número de episodios/duración, género, target,   sinopsis, descripción y biografía de personajes, arco dramático de toda temporada o breve escaleta por capítulo, universo o contexto en que se desarrolla la historia, breve descripción de 2 posibles temporadas. Y el Guión Episodio 1 (en Final Draft convertido en PDF) de 20 a 30 páginas para un formato de media hora, y de 40 a 60 páginas máximo para un formato de 60 minutos. Opcionalmente se puede adjuntar un archivo de video como referencia con formato mov, mp4 y 3gp y una extensión aproximada de hasta 100 MB.

¿Qué os parece? A mí me parece una información valiosísima de lo que necesitas para crear la biblia de una serie televisiva. Si te preparas todo lo que te piden te garantizas que estás creando una biblia profesional que vas a poder presentar a cualquier productora o canal de mundo.

  1. Las ventajas de perder un concurso de guion.

Las ventajas de ganar concursos de guion son muchas. A las que ya hemos visto del premio o las posibilidades de que tu proyecto pueda salir adelante, hay que sumar el curriculum que te supone la victoria y los contactos y networking que puedes realizar a partir de ahí. Pero, ¿hay alguna ventaja en no ganar?

Pues sí, las hay. Por un lado escribiendo tu guion o proyecto habrás aprendido mucho y estarás más preparado para futuros retos. La escritura de un guion es un aprendizaje continuo y haber terminado una obra te hará subir un escalón más en tu carrera como guionista profesional. Pero también hay que hablar del valor del proyecto que has terminado. Tendrás un guion que podrás mover entre productoras, canales, subvenciones o incluso buscar tú mismo la financiación y sacarlo adelante. Acuérdate de lo que te he contado de Entre Esquelas y cómo volvió a la vida después de unos años guardado en un cajón.

Y por supuesto, no hay que venirse abajo por no ganar un concurso de guion. Tienes que convertir la escritura de tu guion en una meta por sí misma. Y una vez que lo presentes al concurso olvidarte un poco de ello. Tú ya has hecho tu trabajo, ahora no depende de ti. Y pensar en la nueva historia.

Como escribió el otro día la guionista María José Ferreiro en Linkedin: “Recuerda que ninguna cadena quiso la serie española Cuéntame durante años hasta que por fin TVE se lanzó a producirla. Lleva 16 años en antena. Algo parecido sucedió con Star Wars. Su concepto fue rechazado por numerosos estudios antes de que decidieran apostar por él. Ryan Reynolds pasó 11 años insistiendo e intentando que Deadpool se hiciera, en ese tiempo hubo varias historias de rechazos. Hoy, Deadpool es un gran éxito. Como estas, hay cientos de historias. En el mundo subjetivo, y el audiovisual lo es, los rechazos significan que no has tocado la puerta correcta. No te niegues a escuchar sugerencias, pero no dejes que estas te confundan. Al final, en esta fase, tú decides. Insiste, escribe.”

Dicho lo dicho ya sabes lo que tienes que hacer. Si tienes algún proyecto ya preparado mira las dos convocatorias que te he dicho, te pongo los enlaces, y envía tus proyectos. Si lo que tienes es un guion de cortometraje u otro producto vete a Google a buscar convocatorias, hay cientos. Y si no tienes nada pues agarra tu planner de guion y comienza a preparar tu proyecto para las convocatorias del año próximo. Tienes un año para escribir un guion de largometraje y presentarte al Julio Alejandro de 2019, a la nueva convocatoria de FOX, o a otros concursos de guion. Yo voy a ayudarte con los podcast y los cursos. No estarás solo, te lo prometo.

Y después de esta promesa os recuerdo que si queréis echarme una mano con el podcast podéis hacer un comentario o valoración en Itunes, Ivoox o Youtube o compartir en Facebook, Twitter, Instagram o Linkedin. Yo a cambio os prometo volver el martes próximo con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.


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