122. Cómo generar ideas para un guion

Y hoy volvemos al origen de las historias: las ideas. ¿Cómo generar ideas para un guion? Vamos a ver seis sencillos pasos que debemos seguir en la generación de las ideas y tener el famoso “momento eureka”. Porque como digo siempre, la idea no es lo más importante, ya que ideas hay millones y después hay que saber desarrollarlas para que lleguen a algo… pero sin la idea no podemos comenzar a caminar.

Y en la plataforma de cursos de guion que hay en www.davidestebancubero.com, volvemos con el curso de Diálogos. Hoy tenemos la última clase y vamos a ver cómo tenemos que reescribir los diálogos. Ya se sabe que “escribir es reescribir”, y en los diálogos pasa igual. Veremos algunos consejos para reescribir nuestros diálogos y que queden lo más naturales posible.

Y os anuncio que la semana que viene llega el tan deseado curso de Biblia de series de televisión, en el que vamos a profundizar en la creación de un dosier de venta de una serie televisiva. Va a ser un curso muy práctico en el que os voy a enseñar muchos ejemplos de documentos de venta, alguno de ellos que no son públicos. Ya he llamado a algunos amigos para que me envíen ejemplos y va a ser un gran curso.

Y recordaros que ya están disponibles los nuevos Packs de Oferta de Planner. La forma más barata de conseguir los planners para escribir un guion. Hay varios tipos de packs dependiendo de si queréis escribir una película o una serie, pero para que os hagáis una idea, el PACK GENERADOR + SERIES + PERSONAJES tiene un descuento de 25 %. Podéis echarle un ojo en la web en la sección de planners.

Generar ideas para un guion: Qué es el momento eureka

Muchas personas asocian la llegada de una idea al “momento eureka”. Ese instante de inspiración donde surge mágicamente la idea genial que estabas buscando. Esa palabra tiene una especie de halo mágico. Estás buscando la solución a un problema con un personaje o una idea para un guion o una trama y de repente: ¡Zas! Aparece de la nada la idea. Y ahí decimos ¡Eureka!

La palabra Eureka significa en griego “lo he descubierto” y es atribuida al matemático Arquímedes. Él la dijo cuando se le asignó la tarea de resolver el problema de si la corona del rey Hierón II estaba hecha de oro puro. Ya conocéis la historia: estaba cansado de pensar en cómo llegaría a la solución, decidió entrar en su bañera y notó que el volumen del agua ascendido era igual al volumen del cuerpo sumergido, entonces dijo ¡Eureka! Y salió corriendo desnudo por las calles de Siracusa lleno de alegría. Ahí nació el Principio de Arquímedes que estudiamos en la escuela.

Este “momento eureka” está un poco mitificado, como si las ideas fueran algo que surgieran de repente. Pero sí es algo que se puede buscar, es decir, crear las condiciones para que surja. Ya se sabe que lo normal es que las ideas nos lleguen trabajando, pero si cultivamos una serie de hábitos podemos crear el caldo de cultivo para que las ideas vengan a nosotros.

Las 6 fases del momento eureka de Karl Iglesias

Karl Iglesias es un guionista, script doctor y profesor de guion que ha hablado del “momento eureka”en sus publicaciones. Sus libros más famosos son dos best sellers del mundo de guion: Writing For Emotional Impact y The 101 Habits of Highly Successful Screenwriters. Hoy vamos a analizar en el podcast las seis fases que propone para que llegue ese momento eureka cuando eres guionista.

  1. Alimentar a las musas.

Como decía una amigo mío, si un guionista quiere sacar (ideas, historias, personajes) primero hay que meter. En esta fase tenemos que convertir la obtención de información en un hábito. Hay que ser un recolector de noticias que nos llamen la atención. Un hábito que antes hacíamos recortando periódicos o revistas que almacenábamos en carpetas o ficheros pero que ahora es más sencillo con el mundo digital.

Podemos hacer el típico “corta-pega” y guardar la información relevante que encontramos en archivos y después organizarla por temas o categorías. Pero también podemos utilizar aplicaciones como Feedly que, por una lado nos ofrecen noticias actualizadas de los blogs o portales a los que nos suscribimos, pero que también te permiten guardar las noticias que quieras.

Para alimentar a las musas también debemos consumir historias. Y con consumir historias me refiero a ver películas y series, a leer novelas y cómics, y a jugar a videojuegos, por qué no. Es decir, a ver cómo los demás cuentan sus historias. Y con ello crearnos un archivo narrativo de historias, estructuras, personajes, tramas… Podemos tomar notas o simplemente archivarlo mentalmente, pero consumir historias nos da un bagaje narrativo que nos ayudará después a crear las nuestras.

Y por último, aunque para mí es la mejor forma de generar energía creativa y de dar gasolina a nuestra imaginación, está la vida. Hay que tener experiencias y moverte en ambientes que te ayuden a generar estímulos. Hay que viajar, conocer culturas y personas diversas, ser curioso con todo lo que nos rodea. Es difícil contar una historia de amor sin haberte enamorado nunca y sin saber lo que es una ruptura. Sí, ya sé que tenemos la imaginación, que Julio Verne casi no viajó y escribió historias que le llevaron por el mundo entero y hasta otra galaxia. Pero vivir experiencias en nuestras propias carnes nos garantiza que las emociones que transmitimos son reales y nos ayuda a encontrar una voz única y más verdadera que si hablamos solo de cosas que hemos leído o visto en alguna película.

  1. Nutrir a la idea.

Una vez que nos surge una idea que nos estimula, hay que alimentarla bien para ver si realmente tiene recorrido. Esa es una de mis fases preferidas, la investigación, que es la que nos aporta la materia prima necesaria para después escribir nuestro guion. Hay muchos métodos de investigación y cada historia y situación requerirán de uno concreto, pero las ideas son como los bebés y necesitan ser nutridas para que crezcan.

Según vayamos realizando el proceso de investigación nos daremos cuenta de quiénes son los personajes principales de nuestra historia. También iremos viendo qué es lo que quieren y qué les impide obtener sus objetivos. Y nos iremos haciendo más preguntas como: ¿Por qué quieren eso y hasta dónde llegarían para conseguirlo? La historia irá naciendo casi sin darnos cuenta mientras la alimentamos… y la iremos situando en un lugar y un tiempo concreto.

  1. Jugar con la idea.

Pero en una historia no todo es la información. También es muy importante la imaginación y la creatividad. Por eso debemos jugar con la idea y buscar asociaciones que nos ayuden a contar una historia lo más original posible. Debemos huir de los lugares comunes y de las primeras ideas y seguir buscando hasta encontrar la originalidad, ya sea por el contenido de la historia como por la forma de contarla.

Una de las herramientas para jugar con las ideas es el brainstorming o tormenta de ideas. En el momento de realizarlo, ya sea entre varios o en soledad, hay que jugar sin censuras y tener la curiosidad de un niño. Generar el mayor número de ideas posibles relacionadas con la idea inicial y el mayor número de asociaciones de dichas ideas. Después ya se evaluarán más adelante.

También podemos crear mapas mentales a partir de la idea y desarrollar en ramas todas sus posibilidades. Los mapas mentales nos permiten organizar la información de una forma visual, espontánea y creativa. Colocamos la idea principal en el centro de un papel y vamos generando otras ideas en ramas que salen de ella. Así hasta crear un árbol donde tengamos de forma visual todas las oportunidades que nos ofrece dicha idea y cómo se relacionan entre sí.

  1. Dejar un tiempo de pensar en la idea.

Una vez hemos desarrollado las posibilidades que nos genera una idea, tanto a nivel informativo como creativo, tenemos que dejarla reposar. Las ideas tienen que ser incubadas. Es el momento de hacer otras cosas: relajarse, andar, oír música, hacer tareas manuales, dormir, pasear por el campo o la playa… en fin, olvidarse de la idea de forma consciente y dejarla madurar.

Cuando nos ocupamos en otra cosa, el inconsciente puede hacer que salgan las ideas. Hay veces que no sabemos bien el porqué nos gusta una idea y es cuando la dejamos reposar cuando vuelve y surgen nuevas asociaciones que la hacen crecer. Lo mismo pasa con muchos problemas creativos en las historias. Los dejas latentes y en cualquier momento te surge la solución.

  1. Dar la bienvenida a la musa.

Cuando estemos en este momento tenemos que crear un sistema para dar la bienvenida a las musas: hay que estar preparado para recibir una idea cuando llega. Podemos ir siempre con una libretita donde apuntemos las ideas nuevas o habilitar en el teléfono una aplicación de notas como Keep de Google, Notas de Apple o Evernote. Lo bueno de estas aplicaciones es que puedes anotar las ideas o grabar mensajes de voz. Da igual que elijas un método analógico o digital, lo importante es que tengas un sistema para anotar las ideas que llegan donde almacenarlas y buscarlas después.

El método de las aplicaciones de teléfono tiene la ventaja de que siempre tienes el teléfono a mano y no dependes de si te acordaste de coger la libreta o no. También tiene la utilidad de que después puedes sincronizar las aplicaciones con el ordenador y seguir trabajando en los archivos desde tu lugar de trabajo. Estas aplicaciones te permiten seguir escribiendo, ordenar las notas, copiar y pegar y todas las ventajas del mundo digital.

Pero aún así hay mucha gente que prefiere apuntar las ideas a mano e ir creando una colección de libretas con sus ideas y pensamientos. Para todos los amanuenses os doy un truco. Cuando empieces una libreta deja las primeras tres o cuatro páginas en blanco. Después escribe en ellas el índice según vayas rellenando la libreta. Por ejemplo, puedes anotar que entre la página 5 y la 8 hay ideas sobre una película cuyo tratamiento estás escribiendo y entre la 9 y la 13 ideas sobre un personaje para una serie. Después te será mucho más fácil encontrar las ideas, tan solo debes leer los índices.

  1. Hacer una escaleta o boceto.

Una vez tenemos nuestras ideas anotadas, tanto las que han surgido de la investigación, como las que han llegado del juego de la imaginación o de nuestro inconsciente, hay que analizarlas y ver si sirven para contar una historia. En esta fase hay que ponerse en modo narrativo, dejar que la parte izquierda del cerebro analice la idea y hacer una escaleta de la historia.

Aquí es cuando debemos utilizar las herramientas del guionista para determinar quién es el protagonista de nuestra historia, qué objetivo tiene en la misma, qué obstáculos se va a encontrar por el camino, qué otros personajes le ayudarán o le impedirán que consiga su objetivo… Al centrarnos en desarrollar la trama y crear una escaleta previa nos damos cuenta de si esa idea tiene recorrido como historia, y cuánto recorrido. Veremos si esa idea que anotamos en un autobús solo nos da para escribir un cortometraje o si podríamos desarrollarla como una serie.

Como habéis visto, para generar ideas para un guion tan solo hay que implementar unos hábitos de recogida de información y búsqueda en nuestro interior. También debemos ser ordenados en la recogida y análisis de estas ideas para ponerlas a prueba en una estructura narrativa y ver si son lo suficientemente interesantes para contar una historia.

Con esta reflexión sobre la cómo generar de ideas para un guion terminamos el podcast de hoy. Y si os ha gustado, agradecería comentarios y valoraciones en Itunes, Ivoox o Youtube. O que compartáis este podcast por redes sociales. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.


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