16. Qué es el efecto Rashomon

Hoy vengo dispuesto a multiplicarme porque vamos a hablar de una técnica narrativa que se basa en la utilización del narrador múltiple. Una técnica que proviene de la literatura, de ahí pasó al cine, donde recibió su nombre, y también se ha trasladado a la televisión. Incluso ha dado su nombre a un término de psicología. Me refiero al efecto Rashomon. Hoy veremos qué es y aprenderemos a utilizarlo en la creación de nuestras historias.

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¿Qué es el efecto Rashomon?

El efecto Rashomon es una técnica narrativa que muestra diversos puntos de vista de la misma historia. Normalmente las ficciones llegan a los espectadores, o a los lectores, desde un único punto de vista, el que el creador quiere darle a su historia. Él es quien controla la información que ofrece el relato, de qué forma la hace pública al espectador, cuándo y a través de qué personaje. El efecto Rashomon propone el reto de contar una única historia desde diversos puntos de vista, centrándose en las diferentes percepciones que los protagonistas tienen de un hecho.

Es una forma de reflexionar sobre la subjetividad del narrador y cómo la percepción de los personajes se ve afectada por diversas circunstancias: por las limitaciones de información, por la edad, por el género, por la memoria, por sus creencias, por la influencia de otros o incluso por lo que quieren ver o creer. El efecto Rashomon postula que la verdad es subjetiva y las versiones de un mismo hecho contadas a través de varios personajes pueden ser ciertas y a la vez aparentemente incompatibles… o puede que alguno de los personajes mienta.

Y como otras técnicas narrativas, el efecto Rashomon ha derivado en un término psicológico. Según la Wikipedia, este efecto se produce “por la subjetividad y la percepción personal a la hora de contar la misma historia o situación, por el que los individuos que cuentan éstas lo hacen de forma diferente, pero de manera que cualquiera de las versiones es razonablemente posible, sin tener que ser por ello ninguna de estas versiones falsa; simplemente están influidas por la propia variabilidad y percepción individual”.

Es un canto a la subjetividad que podríamos definir con la clásica cuarteta del escritor español Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.

¿Cuál es el origen del término “efecto Rashomon”?

La denominación efecto Rashomon viene de la película Rashōmon dirigida por Akira Kurosawa en 1950 y basada en dos cuentos de Ryūnosuke Akutagawa, Rashōmon y En el bosque. Esta película narra la muerte de un samurái y la violación de su esposa en el Japón del siglo XII a través de los diferentes relatos de los implicados mediante flashback.

Cada uno de esos relatos se presenta como una “historia dentro de la historia”, es decir que cada personaje lo narra desde su punto de vista, lo que acentúa su aparente realismo, sin presentar al final ninguna de ellas como verdadera. Al revés, Rashōmon nos muestra que todas ellas, desde un cierto modo, son verdaderas, pero esa verdad se explica en función del contexto, antecedentes y condicionantes de cada sujeto.

Rashōmon inicia esa narración discontinua y caleidoscópica que tanto se utiliza hoy en día. Cada uno de los narradores de la historia ofrece al espectador una parte de información que luego puede ser o no completada por otros puntos de vista.

Es complicado usar este tipo de estructura narrativa en una serie de televisión si queremos que abarque todos sus episodios, es decir, que sea parte del formato y no algo especial. Pero sí se ha utilizado en muchas series en episodios individuales tanto en comedia como en drama. Como ejemplo de comedia está la tercera temporada de Cómo conocí a vuestra madre cuando las narraciones de los cuatro protagonistas se enfrentan explicando cómo se conocieron. Y como ejemplo de drama recuerdo en Lost cuando veíamos los flashback de Sun y Jin, y quedaba claro que tenían un punto de vista muy diferente sobre los mismos hechos.

Pero aunque sea complicado, como dije antes, sí existe una serie en la que sus creadores decidieron utilizar el efecto Rashomon en su estructura como parte del formato repitiéndolo en todos los episodios. Me refiero a The Affair. Creada por Sarah Treem y Hagai Levi, la serie apostaba por esta estructura narrativa para contar las consecuencias de una infidelidad.

En una entrevista, Sarah Treem comentó que su compañero Hagai Levi, que antes había creado la serie In Treatment en Israel, se ve a sí mismo como un creador de formatos de televisión. Él está más interesado en el marco general de la historia y el formato que en los detalles del guion. Cuando crearon The Affair pensaron en hacer una estructura Rashomon donde había dos perspectivas, que estaban contando la historia a alguien en algún momento en el futuro. Y los personajes salieron de eso.

Cómo utilizar el efecto Rashomon en nuestras historias

  1. Crear la historia base.

Lo primero es crear la historia que vamos a narrar. Tiene que ser una historia en la que haya algo de fricción, de diferencias, que nos permita explorar diferentes puntos de vista.

Por ejemplo, la historia de Rashōmon: Japón, siglo XII. En Kioto, bajo las puertas del derruido templo de Rashomon, se guarecen de la torrencial lluvia un leñador, un sacerdote budista y un peregrino. Los tres discuten sobre el juicio a un bandido, acusado de haber dado muerte a un señor feudal y violado a su esposa.

The Affair explora los efectos emocionales de una relación extramarital entre Noah y Alison después de que los dos se conozcan en la ciudad turística de Montauk, en Long Island. Noah es un profesor de instituto en Nueva York que ha publicado una novela y está empezando a trabajar en su segundo libro. Está felizmente casado y tiene cuatro hijos, pero se resiente de la dependencia económica de su suegro, escritor de éxito. Alison es una joven camarera que intenta rehacer su vida y su matrimonio tras la muerte de su hijo.

  1. Decidir protagonistas y puntos de vista.

Una vez que conocemos la historia debemos decidir quiénes van a ser los protagonistas que nos van a contar su punto de vista de dicha historia. Esto puede parecer obvio pero no lo es. Por ejemplo en el relato en que se basó Kurosawa para hacer Rashōmon el lector se encontraba con las versiones de siete testigos diferentes que explicaban los sucesos acontecidos en torno a un asesinato producido en un bosque. Akira Kurosawa, por su parte, limitó los personajes a cuatro, pero no cuatro cualquiera porque los cuatro están implicados en el crimen.

  • La esposa: Indica su versión del crimen y violación
  • El asaltante: Quien describe su versión mostrando su lucha con el asesinado y la entrega voluntaria de la esposa.
  • El asesinado: A través de una médium describe la lucha, la traición y su muerte.
  • Un testigo: Participa dos veces al inicio describiendo el contexto y al final dándole un sorprendente desenlace.

En The Affair, son los dos protagonistas de la infidelidad los que nos cuentan sus diferentes puntos de vista de su romance. Así podemos ver las diferencias existentes entre las versiones que aportaban Ruth y Noah, los protagonistas, a partir del concepto que tenían sobre sí mismos, o sobre la forma de actuar del otro. Pero ahí no queda todo. En la segunda temporada, los creadores de la serie multiplicaron los puntos de vista e incluyeron los de Cole y Helen, los afectados por el romance que viven los protagonistas. Y las visiones se diversificaron, como también las reacciones ante las respectivas infidelidades y la forma en la que afectan a sus familias. Una decisión que contribuyó a enriquecer la trama inicial y aportarle mayor interés. Y en la tercera temporada incluyeron un quinto sujeto narrador.

  1. Dividir la historia en versiones y decidir los puntos de vista.

El siguiente paso es decidir qué parte de la historia cuenta cada personaje y qué versión va a mostrar. Aquí la estructura no funciona como un puzzle, es decir, como si la historia se partiera en trocitos y cada uno narrase uno. La estructura funciona con varias historias que se solapan. Es como la imagen de la intersección de conjuntos que veíamos en la escuela, donde al superponerse uno con otro se producía una parte que era común a ambos. Solo que cada uno de los personajes va a vivir esa parte de una manera y la va a relatar de una forma diferente.

Lo interesante de Rashōmon es que tanto el escritor del relato como el cineasta plantean la imposibilidad de llegar a la verdad última en la narración de una historia. Y entonces le toca al lector o al espectador componer la posible realidad que se le narra mediante los diversos puntos de vista que se le plantean.

  1. Decidir el orden del relato.

El siguiente punto es decidir qué orden van a tener los diferentes narradores. Esta fase es fundamental porque es la que va a estructurar la narración. El primer narrador plantea la historia y da un punto de vista, después llega otro y nos hace ver otro punto de vista sobre la misma historia y nos hace entenderla más… o no, tal vez nos haga dudar o renegar el anterior. Después puede venir otro personaje que nos muestre un punto de vista nuevo que no se nos había ocurrido. Por ejemplo, en The Affair comenzamos con el punto de vista del hombre y la mujer nos parece la típica sexi. Pero llega su relato y entonces entendemos todo. Si hubiéramos escuchado primero su historia el efecto hubiera sido totalmente diferente.

Como se dice en matemáticas, “el orden de los factores sí afecta al producto”. La idea es que cada vez que alguien nos cuente su punto de vista haya un giro en la historia. Cada narración de uno de los personajes se estructura con su principio, desarrollo y desenlace y supone un punto de giro en la visión que tiene el espectador. Esa es el arma más poderosa de esta estructura narrativa. Poder cambiar el rumbo de la historia con cada narrador.

  1. Utilización según el género.

Como veíamos antes, el efecto Rashomon puede utilizarse en distintos géneros, vamos a ver cómo y qué genera en cada uno de ellos.

– Comedia

Arrested Development, Frasier, Todo el mundo quiere a Raymond, Rockefeller Plaza, e incluso El Príncipe de Bel-Air utilizaron alguna vez el punto de vista múltiple para mostrar de forma humorística la subjetividad propia de cada personaje. Por medio de confusiones e inesperadas sorpresas lograron ofrecer algo novedoso y divertido a los espectadores.

La estructura Rashomon provoca que el primer narrador plantee una situación y el segundo y demás narradores aporten la comedia gracias a las contradicciones, mentiras y omisiones del relato. Cada uno aporta una visión del hecho, pero no para generar más misterio o drama, sino para ridiculizar y dejar en evidencia las versiones anteriores.

– Drama.

Además de The Affair, el capítulo “Cuatro Esquinas” de Urgencias o un episodio de C.S.I: Las Vegas que lleva por título “Rashomama”, son otros ejemplos de series pertenecientes al género drámatico que también apostaron por las versiones múltiples como recurso narrativo a la hora de plantear un nuevo episodio.

En el drama, el segundo narrador y demás versiones aportan otros puntos de vista que incrementan el conflicto o te muestran otra perspectiva. No hay una verdad única, todo depende del punto de vista de quien lo vive. Además se busca que la audiencia sienta el deseo de descubrir los hechos que rodean a cada protagonistas es, finalmente, real. O simplemente conocer cuál es la aportación que hace a la historia cada personaje, dependiendo de su personalidad. En las series todos conocemos a los personajes y queremos comprobar si reaccionan a los hechos como esperamos que lo hagan.

– Thriller o misterio.

Otro género donde poder utilizar la estructura generada por el efecto Rashomon es el thriller o misterio. En este género el segundo y demás narradores aportan más pistas para poder resolver el misterio que se planteó en el relato. Un ejemplo de ello es el penúltimo episodio de la primera temporada de Veronica Mars. En esta serie juvenil de investigación y misterio, Verónica por fin descubre quién es el culpable de una de las incógnitas más importantes de la historia. En su investigación tiene que ser muy sagaz con los diferentes puntos de vista de sus testigos, los odios y resquemores entre ellos, y filtrar la subjetividad de sus versiones para llegar a la conclusión final y verdadera.

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Con esto acabamos el podcast de hoy, donde hemos visto qué es el efecto Rashomon y cómo utilizar esta técnica narrativa en nuestras historias. Quiero agradecer a todos que estéis ahí y si os interesa el mundo del guion, suscribíos a Guiones y guionistas, tanto al podcast en Itunes como a la página de Facebook, lo compartís en las redes sociales, e incluso podéis valorarlo con 5 estrellas en Itunes o le dais un “Me gusta” en Ivoox, y así llegar a más gente. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas. Hasta pronto.


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