185. El guionista minimalista

Hoy acerco al podcast otro tema no exclusivo del guionismo, pero que podemos aplicar: el minimalismo. ¿Cómo es un guionista minimalista? ¿Existen los guionistas minimalistas? ¿Cómo podemos ser más minimalistas, tanto en nuestra vida como en nuestra escritura?

Comenzamos dos cursos nuevos en la plataforma de cursos de guion: Monólogo cómico y guion de videoclip. Hoy comienza el curso de Monólogo cómico explicando en qué consiste el Stand up Comedy, veremos cuáles son sus características e historia. Y el sábado empieza el curso de Guion de Videoclip, en el que veremos también a qué nos referimos cuando hablamos de videoclip y cuáles son sus tipos y características.

Con estos dos llegamos a 28 cursos de guion en la plataforma. Cualquiera de vosotros que quiera lanzarse a escribir un guion, de lo que quiera, tendrá las armas necesarias para hacerlo. Y si no hay el curso que necesitáis, podéis pedirlo en la página de votaciones de cursos, que yo lo haré. Gracias a vosotros nos hemos convertido en la plataforma de cursos de guion más grande de habla hispana.

Definición de minimalismo

El minimalismo es una corriente artística pero también se está convirtiendo en una forma de vida. Como corriente artística propugna utilizar elementos mínimos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, etc. Y como forma de vida, las personas que practican el minimalismo buscan básicamente reducir sus pertenencias físicas y necesidades al mínimo.

En el podcast de hoy hablaré de las dos corrientes. Por un lado veremos cómo escribir guiones de una forma más minimalista, pero también analizaré cómo podemos convertir nuestro trabajo de guionistas al minimalismo.

El guionista minimalista en los guiones

La máxima de “menos es más” se cumple en los guiones y las películas. Una de las peores  sensaciones al salir de un cine es sentir que la película se te hizo larga, que te sobraron minutos, que esa historia podría haber sido contado con mucho menos.

No solo por la sensación de haber perdido tiempo de tu vida, sino porque esos minutos que sobraron cargaron y estropearon los minutos que sí te interesaron. Y al final, la sensación con la que sales, es de que la historia no mereció la pena. Por eso el guionista es el primero que tiene la obligación de escribir solo lo necesario.

¿En qué consiste ser minimalista en la escritura de guiones? Para reflexionar sobre ello voy a recurrir a otra definición de minimalismo, en este caso de Joan Boluda: “El minimalismo consiste en tener todo lo que necesitas, y necesitar todo lo que tienes.”

Podemos adaptar la definición a “el minimalismo en un guion consiste en escribir todo lo que necesitas y necesitar todo lo que escribes”.

Y con “escribir todo lo que necesitas”, me refiero a escribir lo que necesita la historia, si es un cortometraje de cinco páginas y no necesita más, escribe tan solo cinco páginas… pero si es un guion de largo de 140 páginas escribe las 140 páginas.

Para eso son muy importantes los pasos previos a la escritura del guion, sobre todo la escaleta y el tratamiento. Ahí es donde veremos si la estructura funciona y si una escena es prescindible o no. En general conseguir una estructura sin fisuras donde no sobre nada va siempre en beneficio de la película.

Y las necesidades no vienen dadas solo por la historia, a veces vienen dadas por el presupuesto o por limitaciones externas. Por ejemplo en el ejercicio de guion del primer curso que hacemos en la ECU (Escuela de Cine del Uruguay) los alumnos deben escribir un corto de tres páginas. A muchos les cuesta limitarse a tan solo tres páginas y en el primer borrador escriben más, pero poco a poco las van reduciendo hasta quedarse tan solo con lo esencial.

A veces cuesta saber si una escena aporta al guion o es redundante pero, ante la duda, es mejor sacar esa escena del guion. La mayoría de las veces saldrá después en la edición, y así habrás ahorrado tiempo, dinero y esfuerzo a la producción.

Recientemente han anunciado que van a distribuir una nueva versión de Blue Velvet, una de las grandes obras maestras de David Lynch, con cerca de 51 minutos extra de material perdido y escenas alternas. ¿Cuántas escenas escritas se rodaron y no se incluyeron en el montaje final?

Que nosotros no seamos minimalistas en el guion, y escribamos solo lo que la historia necesita, va a obligar un ingente trabajo de montaje posterior. Cuando los editores hacen la primera versión del montaje es el momento en que muchas veces los directores se dan cuenta de que una historia no funciona y hay que reordenar y reducir muchas escenas.

La primera versión de Annie Hall de Woody Allen duraba dos horas y media y su estructura era la de una narración de libre asociación: el personaje escuchaba una frase o veía algo y ello le retrotraía a un momento de su vida. Ralph Rosenblum, el montador, convenció a Allen que lo que realmente interesaba del filme era la subtrama de Annie. Así se redujo la película una hora y acabó ganando el oscar a mejor película, director, guion y Diane Keaton el de mejor actriz.

Y la segunda parte de la definición nos lleva a “ver si necesitamos todo lo que está escrito”. Esta pregunta debe ser nuestro mantra en las reescrituras. ¿Realmente necesito tantos diálogos para contar la historia? El minimalismo en los diálogos es realmente útil y normalmente reescribir diálogos suele ser reducir diálogos. Poner tan solo los diálogos necesarios. Preguntarnos si cada palabra escrita en un diálogo merece ser dicha o si se puede decir lo mismo con un gesto, un silencio, una imagen…

Otro de los excesos de muchos guionistas son las acotaciones o paréntesis donde se sugiere al actor cómo debe decir cada diálogo. ¿Por qué indicárselo todo y no dejar que lo encuentre él mismo en los ensayos con el director? ¿Por qué coartar su creatividad? El cine es un arte colectivo.

Escribir de forma minimalista implica confiar en el trabajo del resto de departamentos, saber que ellos encontrarán la forma de contar la historia sin la necesidad de que tú describas cada elemento de la decoración o cada sonido.

Pero eso tampoco implica que eludas tus responsabilidades como guionista, si un elemento del decorado o un sonido son vitales para contar la historia debes dejarlo claro en el guion. Recuerda: “el minimalismo en un guion consiste en escribir todo lo que necesitas y necesitar todo lo que escribes”.

El guionista minimalista en la vida

Como comentaba antes, el minimalismo es algo que no solo puedes aplicar a tus historias, sino también a tu vida. Si tienes menos cosas, ya sean físicas o mentales, te podrás concentrar más en ellas.

Por un lado las cosas físicas, que si nos centramos en lo específico de un guionista podría concretarse en montones de guiones, cuadernos, archivos, libros, fotos, facturas, gadget tecnológicos, DVDs y películas viejas, CDs musicales… Cualquier guionista puede echar un ojo a su despacho y sentirse identificado con esta descripción. Y los más frikis seguro que tienen su colección de cómics y sus muñecos de series.

Pero todos estos objetos ocupan un espacio y requieren un mantenimiento. No solo de limpieza, sino sobre todo de organización. Y al final, cada vez que buscas un guion viejo o un archivo con ideas tienes que bucear en carpetas escondidas en cajas.

Por eso hay que reducir el número de objetos: si tienes menos cosas en tu lugar de trabajo será más fácil que estén ordenadas y eso te transmitirá tranquilidad.

Un guionista minimalista puede digitalizar casi todo el material y subirlo a la nube. Cada vez es más sencillo escanear documentos con las aplicaciones del teléfono. Hay que dedicar tiempo, pero en una buena revisión se puede seleccionar lo que realmente hay que digitalizar y guardar y lo que podemos tirar.

Unos años después de la muerte de Stanley Kubrick, su familia donó a la Universidad de la Artes de Londres todos los materiales que acumuló en las preparaciones de sus películas. Cientos de cajas con fotografías, guiones y documentación de sus películas y de proyectos que nunca llegó a terminar. Este archivo tiene un gran valor y puede ser consultado por los estudiosos del director.

Pero nosotros no somos Stanley Kubrick. Antiguamente recortábamos los artículos de los periódicos y archivábamos todo en carpetas. Guardábamos los guiones, las fotografías de la documentación y las facturas y contratos. Nos cuesta tirar esos documentos que son una mezcla de recuerdos y material de trabajo. Pero, ¿por qué no digitalizar los documentos que tenemos de forma física y almacenar a partir de ahora solo los documentos digitales?

Gracias a la digitalización de todos los documentos, si los guardamos en dispositivos en la nube como el Google Drive podemos disponer de ellos en cualquier lugar. Con solo tener un smartphone podremos mostrar textos, fotos, guiones, libros, facturas… Y también compartirlos.

Y eso por no hablar de que la utilización de archivos y productos digitales ahorra imprimirlos y con ello el gasto en tóner y la poda de árboles para hacer papel. Si nos preocupa la sostenibilidad del planeta, el minimalismo es uno de los caminos.

Los libros son otro mundo. Los guionistas amamos los libros. Yo tuve que deshacerme de la mitad de mi biblioteca cuando vine a vivir a Montevideo y no fue fácil. Algunos los regalé, otros los vendí y muchos los doné. Ahora casi ni me acuerdo de esos cientos de libros y pocas veces he echado de menos alguno en estos cinco años.

Si quieres ser un guionista minimalista antes de comprarte un libro, que después ocupará un espacio en tu biblioteca lo leas o no, puedes preguntarte si está en formato e-book. Además de costarte más barato, no te ocupará un espacio físico en tu casa. Incluso puedes buscarlo en formato audiolibro para escucharlo.

Si te cuesta leer los libros en formato digital puedes buscarlos en bibliotecas y devolverlos cuando los hayas leído. ¿Cuántos libros tenemos acumulando polvo que solo hemos leído una vez… y algunos incluso ninguna?

Y si tenéis que comprar ese libro especial, porque es la única forma de poder leerlo. Una vez leído podéis venderlo con alguna aplicación de smartphone o web. Si ya no lo vais a usar más, ¿por qué guardarlo?

Otra opción es hacer bookcrossing o intercambio de libros. Hay lugares, webs y eventos donde intercambiar tus libros, una forma práctica de no aumentar tu biblioteca mientras continúas practicando la lectura.

Y el minimalismo también podemos aplicarlo a todos los ámbitos de nuestra vida. Si nos estresa mirar el smartphone, porque está repleto de aplicaciones, podemos borrar las que no usemos… si nos agota ver el timeline de nuestras redes sociales porque está repleto de mensajes que no nos interesan podemos hacer limpia, eliminando los contactos que no nos aporten nada, o por lo menos ocultándonlos de la vista.

En este podcast me he centrado en lo relativa al mundo de los guionistas, pero si queréis aplicarlo al resto de vuestra vida hay mucha información y métodos para aplicar el minimalismo en internet. Uno de los más famosos es el de Marie Kondo, que hasta tiene un programa ahora en Netflix. Ella insiste en que solo te quedes con las cosas que te hagan feliz.

Y para terminar recordarte que a día de hoy un guionista tan solo necesita para trabajar un ordenador y una conexión a internet… y algunos, ni eso.

Y así terminamos el podcast de hoy en el que hemos analizados cómo convertirnos en un guionista minimalista. Y si os ha gustado, agradecería comentarios y valoraciones en Itunes, Ivoox o Youtube. O que compartáis este podcast por redes sociales. Y por supuesto agradecer a los que os suscribís a los Cursos de Guion que ayudáis a que el podcast se mantenga. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.


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