29. Qué son los argumentos universales (1ª parte)

Cuando escribimos un argumento para una película o una serie buscamos la originalidad y lo desarrollamos con imaginación pensando que es algo único. Pero la mayoría de las veces nos encontramos con alguien que nos comenta que se parece mucho a la historia de tal o cual película o libro. Este hecho es bastante normal, ya que en la ficción existen una serie de argumentos que podríamos considerar universales. A ellos va dedicado el podcast de hoy.

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¿Qué son los argumentos universales?

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Guiones y guionistas

Los argumentos universales son los relatos o situaciones dramáticas que se repiten en diversas culturas, épocas y formatos. Son argumentos que tienen un gran peso específico y ejercen influencia en la tradición posterior que los repite una y mil veces en las múltiples narrativas que se han desarrollado: literatura, teatro, cine, televisión, cómic, videojuego…

Hay varios autores, ya sean analistas o guionistas, que se han dedicado a hacer tipologías de temas y argumentos resumiendo todos los relatos de un medio a un número muy reducido. George Polti en su libro clásico Las 36 situaciones dramáticas redujo toda posible acción teatral en 36 paradigmas. La elección de los temas estaba centrada en el ámbito del teatro y comenzaba con el desglose de las situaciones habituales en el teatro griego para continuar con el teatro de los siglos sucesivos.

En La semilla inmortal. Los argumentos universales en el cine, los autores Jordi Balló y Xavier Pérez sostienen que en el cine hay 21 argumentos que se repiten continuamente. En dicho libro proponen un recorrido por las grandes películas de la historia del cine relacionando los argumentos con obras maestras de la literatura. Cada uno de los 21 capítulos del libro comienza con la explicación de un argumento original para después explicar cómo el cine toma las constantes de dicho argumento y las desarrolla por múltiples vías pero manteniendo siempre la estructura del relato original.

Los diez géneros cinematográficos de Blake Snyder

Uno de los últimos autores en elaborar su propia categoría de argumentos universales es el guionista Blake Snyder, famoso por su manual de guion ¡Salva al gato! En dicho libro explica su teoría de que los verdaderos “géneros cinematográficos” no son los clásicos (acción, amor, oeste, policíaco…) sino una serie de diez situaciones que se repiten en las películas que más recordamos. En su siguiente libro, ¡Salva al gato! Va al cine, Snyder desarrolla con más detenimiento su teoría de los diez argumentos universales o géneros cinematográficos, como los llama él, refiriéndose a las historias que comparten pautas de narración y personajes… Vamos a ver cuáles son en dos podcast consecutivos. Hoy veremos los cinco primeros y el martes que viene los cinco restantes.

  1. Un monstruo en casa.

Aunque podamos encontrarlo en películas como Tiburón, Alien, Scream, Saw, El resplandor o series como Stranger Things, el argumento de “un monstruo en casa” se remonta al Minotauro y el laberinto de la antigua Grecia o las leyendas de caballos y dragones de la Edad Media. Para que una película se pueda incluir en este epígrafe debe tener tres elementos:

  • Un monstruo. Este monstruo tiene poderes sobrenaturales y puede ser “de verdad”, como en Tiburón, Parque Jurásico o Stranger Things; puede ser “doméstico”, como los muy humanos de La mano que mece la cuna y De repente un extraño; puede ser “un monstruo en serie”, como los psicópatas de las películas de terror como Scream y Psicosis; o también uno “sobrenatural” que simbolice el mal como en El exorcista y The Ring.
  • Una casa. Este monstruo ataca o invade una “casa”, es decir un espacio cerrado donde habita una familia, un pueblo o “el mundo”. Este espacio puede ser muy reducido y asfixiante, como el sótano de Saw o la base submarina de Abyss; aislado como el hotel de El resplandor o la nave de Alien; o un pueblo entero como en Scream o Stranger Things.
  • Un pecado. El monstruo es atraído a la casa gracias al pecado de alguno de sus habitantes: la infidelidad de Atracción fatal, anteponer el bien personal al común en Tiburón, hacer experimentos poco éticos en Stranger Things o poner por delante la carrera profesional a la familia en El exorcista.
  1. El vellocino de oro.

Presente en muchas roads movies, el argumento de “el vellocino de oro” tiene su origen en la leyenda de Jasón y los argonautas: Jasón reúne un grupo de fieles y emprende un viaje para recuperar el vellocino de oro y convertirse en rey. Hay muchos subgéneros: El “vellocino de amistad”, de tono ligero, presente en películas como Entre copas o Pequeña Miss Sunshine; el “vellocino épico”, muy parecido a su precedente griego, como demuestran Star Wars y Salvad al soldado Ryan.

En el “vellocino solitario” el protagonista emprende el viaje solo, sin acompañantes, como en A propósito de Schmidt y Náufrago; en el “vellocino de deportes” la recompensa o vellocino es el campeonato que hay que ganar, y podemos verlo en películas como Hoosiers: más que ídolos o El castañazo; y luego está lo que Snyder denomina “El vellocino de granujas”, con películas como Ocean´s Eleven o Italian Job, donde el vellocino es un tesoro guardado a buen recaudo. Para que una película se pueda incluir en este epígrafe debe tener tres elementos:

  • Un camino. Este camino puede cruzar océanos, el tiempo o una simple calle, pero es lo suficientemente largo para que el protagonista pueda crecer.
  • Un equipo. El equipo o un simple amigo, es necesario para que el héroe cumpla su misión. Normalmente representa cualidades que el protagonista no tiene: cierta habilidad, experiencia, actitud.
  • Una recompensa. La meta o recompensa tiene que ser algo primario: volver a cas, encontrar un tesoro, reivindicar un derecho.
  1. La lámpara maravillosa.

Estas historias tienen su esencia en la magia, ya sea provocada por una alfombra voladora, un guisante mágico o el hechizo de una bruja y comparten una advertencia: cuidado con lo que deseas. Unas veces se trata de una “lámpara corporal”, y los protagonistas cambian de edad, género y hasta de especie, como en Big y Este cuerpo no es el mío; luego está la “lámpara objetual” con elixires, fórmulas o tótems que provocan la transformación para ser más atractiva, como en Poción de amor nº9, para ser delgado y sexy, como en El profesor chiflado, o tener un mando a distancia que pone la vida en cámara rápida, como en Click.

También están las “lámparas angelicales”, con apariciones de seres sobrenaturales como ¡Oh, Dios! y Cocoon; y la “lámpara maldita” donde un protagonista se encuentra con unos poderes que quizás no ha pedido y aprende gracias a ellos una lección, como en Mentiroso Compulsivo y ¿En qué piensan las mujeres?; y por último la “lámpara surrealista”, películas en las que el mundo cambia por medio de una magia relacionada con la ciencia y el protagonista entra a formar parte de un universo paralelo, como en Atrapado en el tiempo y El efecto mariposa. Para que una película se pueda incluir en este epígrafe debe tener tres elementos:

  • Un deseo. El héroe u otro personaje piden un deseo que es concedido, además está la necesidad imperiosa de escapar del mundo corriente.
  • Un hechizo. Aunque se escape a la lógica normal, existe un hechizo que se ciñe a unas reglas lógicas.
  • Una lección. El tema de todas las lámparas maravillosas es “¡cuidado con lo que deseas!”. Porque la vida está bien tal como es.
  1. Un tío con un problema.

En estos relatos los héroes, tipos normales que no se meten con nadie, se ven abrumados por las circunstancias y, sin que tengan ninguna culpa, son arrastrados por la corriente y deben sobrevivir. Hay varios subgéneros: un “problema de espías”, en el que un hombre o mujer debe enfrentarse a agentes secretos como en Con la muerte en los talones y La red; o “un problema con la policía” cuando el protagonista además de luchar contra los malos lo hace con la policía como en La jungla de cristal o El fugitivo.

También puede ser “un problema doméstico”, como en Durmiendo con su enemigo y Sola en la oscuridad, cuyas protagonistas se dan cuenta de que su casa no es el lugar seguro que pensaban; y los “problemas de la naturaleza”, historias que nos muestran lo solos que podemos estar en la lucha con una enfermedad (El aceite de la vida), contra un animal salvaje (El viejo y el mar), o las condiciones extremas de supervivencia (Viven); y también puede llegar a ser un “problema épico” cuando de lo que se trata es de salvar al mundo, como en Armagedón y Estallido. Para que una película se pueda incluir en este epígrafe debe tener tres elementos:

  • Un héroe inocente, que se ve envuelto en un gran embrollo sin buscarlo y tal vez sin ni siquiera darse cuenta.
  • Un acontecimiento repentino, que arrastra a nuestro protagonista a un mundo de penalidades y sufrimientos, y llega sin previo aviso.
  • Una batalla a vida o muerte, en la que está a juego la supervivencia de un individuo, una familia, un grupo o la sociedad entera.
  1. Ritos de iniciación.

De la pubertad a la madurez o la muerte, en todas las culturas existen ritos de iniciación. Y al igual que en la vida solo cuando el héroe asume su verdadero yo, con todas sus imperfecciones, termina su tormento. El “rito de la edad madura” suele ser la típica crisis de los cuarenta, como la que sufre el protagonista de la película 10, la mujer perfecta al enamorarse de Bo Derek; las batallas por el abandono, el divorcio y la custodia de los hijos son parte del “rito de la separación” en Kramer contra Kramer y La guerra de los Rose.

La pubertad y los altibajos del crecimiento definen el “rito de la adolescencia” en American Pie y Thirteen; los “ritos de adicción” tratan del abuso del alcohol y las drogas como en Trainspotting o Días de vino y rosas; y para terminar toca aceptar el hecho del final de la vida en el “rito de la muerte” como en All That Jazz. Para que una película se pueda incluir en este epígrafe debe tener tres elementos:

  • Un problema vital, como la pubertad, la crisis de los cuarenta o la muerte, es decir umbrales de cambio universales que todos los públicos pueden entender.
  • Un camino equivocado para resolver el misterioso problema, que normalmente no es más que un modo de evitar el dolor.
  • Una solución que tiene que ver sobre todo con la aceptación de una verdad difícil con la que el protagonista se ha estado enfrentando, y con darse cuenta de que es él quien tiene que cambiar y no los que le rodean.

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Con esto acabamos el podcast de hoy, donde hemos visto qué son los argumentos universales y cuáles son los cinco primeros que desarrolló Blake Snyder en su famoso libro ¡Salva al gato!. Muchas gracias por estar al otro lado y si os interesa el mundo del guion, ya sabéis, suscribíos a Guiones y guionistas, tanto al podcast en Itunes e Ivoox como a la página de Facebook, lo compartís en las redes sociales, e incluso podéis valorarlo con 5 estrellas en Itunes o le dais un “Me gusta” en Ivoox, y así que se extienda. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas. Hasta pronto.


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