44. Cómo aplicar el Test de Bechdel a nuestros guiones

guiones y guionistas

Guiones y guionistas

La pasada semana la actriz Blake Lively añadió un nuevo elemento a la lucha actual contra el sexismo en Hollywood afirmando que el machismo de Hollywood empieza desde el guion. Para Blake, el síntoma principal de cómo la cultura machista está enraizada en la industria del cine, se encuentra en el momento de concebir los guiones de las películas, en los que los personajes masculinos están construidos para gustar por principio, mientras que para los femeninos, hay que construir y justificar ese carisma desde cero.

“Lo que quiero decir es que mi marido interpreta papeles de capullo pero lo ves y dices ‘es súper encantador’, porque está escrito para gustar. O mira a Harrison Ford como Han Solo diciendo ‘ven aquí, cariño’, y tú pensando ‘uuh, es tan emocionante, romántico y excitante’. Eso es porque es encantador y cariñoso y no un capullo sexista”, cuenta la actriz. “Pero lo ves en pantalla y no piensas ‘oh, este tío no me cae bien’”.

Blake afirma que mientras que en los personajes masculinos el carisma se da por hecho, el carisma femenino hay que justificarlo desde el guion, porque de lo contrario parece que el público no lo entenderá. Así, continúa la actriz en la entrevista en Vanity Fair: “Pero si realmente lees una página enseguida lo sabes: ‘oh, es un hombre, entonces tiene que ser encantador’. Pero si lees esa misma página como una mujer, nunca te dejarán pronunciar esa misma frase porque el comentario siempre será, ‘oh, tienes que asegurarte de que ella caerá bien’”.

Lo que dice Blake no es algo aislado. Hace dos meses un estudio de la Universidad de Carolina del Sur demostraba que hay más papeles para hombres, pero es que además sus personajes son más complejos, más variados y hablan más y de más temas que los femeninos. Este estudio ha analizado cerca de 1.000 guiones que incluían a más de 7.000 personajes y 53.000 frases de diálogo. El resultado es letal. De todo el contenido analizado los hombres tienen 37.000 diálogos, mientras que las mujeres sólo 15.000, es decir, menos de la mitad. Además, mientras que en esas películas se encontraron 4.900 personajes masculinos, los femeninos se quedaron en los 2.000.

Y el estudio no solo analiza el contenido, sino también las personas detrás del mismo, y han encontrado que hay siete veces más hombres guionistas que mujeres, algo que cualquiera que haya trabajado en la profesión ya conoce. Para los que han hecho el estudio “si hubiera más mujeres entre los guionistas, su representación en pantalla sería un 50% más alta”. También conseguirían eliminar otras diferencias, como las de edad. Los papeles para mujeres son, de media, cinco años más jóvenes que los de sus compañeros masculinos.

Otra de las conclusiones del informe que muestran el machismo de la industria, es que la mayoría de los papeles femeninos podrían ser prescindibles dentro de la trama del filme. Los investigadores dividían cada guion en pequeñas partes, y lo mismo hacían con los personajes, a los que quitaban del guion para ver si este seguía teniendo sentido sin ellos. “Al quitar los personajes femeninos de la mayor parte de géneros, la trama y las relaciones entre el resto no se veían alteradas significativamente. La excepción era el género de terror, en el que ellas son normalmente las víctimas”, apuntan en la web de la Universidad.

¿Y cómo podemos luchar contra esta discriminación? Lo primero obviamente sería animar a las mujeres a que se hagan guionistas. Ese sería el método más efectivo, como confirmaban en el estudio. Así yo desde aquí os animo a todas a escribir. Que vosotras contéis historias es la mejor forma de romper ese machismo que está enquistado en el sistema.

Y la segunda medida que podemos hacer todos, hombres y mujeres, es aplicar el test de Bechdel a nuestros guiones. Este es un método con el que medir la brecha de género en nuestras historias para poder cambiarla. Veamos en qué consiste.

¿Qué es el test de Bechdel?

El test de Bechdel, también conocido como test Bechdel-Wallace o the rule, es un método para evaluar si un guion de película, serie, cómic u otra representación artística cumple con los estándares mínimos para evitar la brecha de género. Se originó en el cómic Unas lesbianas de cuidado (Dykes to Watch Out For), obra de Alison Bechdel, pero la invención del test se atribuye a Liz Wallace, una amiga de la autora del cómic.

La primera aparición del test fue en 1985, en una tira cómica llamada The Rule que aparecía en la página 22 de Unas lesbianas de cuidado.​ Varios años después, el cómic resurgió como un sistema para evaluar la brecha de género en películas, cómics, obras de teatro, etc. El uso del test de Bechdel se ha generalizado como una forma sencilla de poner de relieve la poca presencia femenina en la industria del cine. A pesar de ser un test poco exigente, el resultado de aplicarlo a las películas más populares es sorprendente y existen numerosas webs de crítica de cine, proyectos feministas y sitios web que realizan listas de películas conforme a si pasan o no el test, con resultados que prueban que se trata de algo que está demasiado enraizado en el sistema..

Método de evaluación del Test de Bechdel

En la tira cómica The Rule, uno de los personajes dice que ella únicamente acepta ver una película si cumple con los siguientes requisitos:

1.- En la película aparecen al menos dos personajes femeninos.

Una variante exige que, además, las dos mujeres sean personajes con nombre. No hay nada necesariamente incorrecto con cualquier película que suspenda la Prueba de Bechdel. De hecho, hay películas con protagonistas femeninas que no lo logran, como Gravity, una película sobre una mujer astronauta que intenta sobrevivir a un desastre en el espacio. Hay muchas grandes obras que tienen razones coherentes para no incluir mujeres. Lo que es un problema es que son muchísimas las películas no pasan la prueba, creando un patrón que dice mucho sobre la forma en que Hollywood maneja los temas de género.

2.- Dichos personajes hablan una a la otra en algún momento.

Da igual que haya personajes masculinos presentes cuando los personajes femeninos hablan, lo importante es que ellas hablen entre sí en algún momento de la película.

3.- Dicha conversación trata de algo distinto a un hombre.

Y con un hombre no se refiere solo en el sentido romántico. Los personajes masculinos de los que hablan las mujeres no pueden ser ni sus padres, hijos, hermanos, amigos platónicos, enemigos mortales, pacientes que están tratando de salvar o asesinos que están tratando de atrapar… simplemente no pueden ser hombres.

No importa si las mujeres solo hablan de temas estereotípicamente femeninos como comprar zapatos o incluso de sus relaciones, siempre que no sean relaciones con los hombres. Esto es porque el test de Bechdel no pretende ser un juicio moral o ético sobre la fuerza o la profundidad de los personajes femeninos. Es totalmente posible que una película pase sin tener temas pro-feministas, o incluso sin hablar positivamente de las mujeres. Cumple el test por ejemplo, Showgirls o The Bikini Carwash Company que es una película de un grupo de mujeres jóvenes que decide ayudar a un lavado de coches local usando bikinis mientras lavan los coches de los clientes.

Estas tres simples reglas, si se aplicasen a la inversa, es decir, a los hombres, darían como resultado que prácticamente todas las películas estrenadas cumplen el requisito para los hombres;​ por el contrario, si se aplica según su diseño original, resulta sorprendente la cantidad de películas que no pasan el test. Para que os hagáis una idea, entre el año 2000 y 2016, el 45% de las 108 películas nominadas a Mejor Película en los Premios Oscar no superaron el test de Bechdel. Mientras que de las 16 películas que ganaron el Oscar a mejor película en esos mismos años solamente nueve pasaron el test.

Obviamente, es más fácil para una serie de televisión pasar esta prueba que una película, porque hay mucho más tiempo para que la conversación entre las dos mujeres ocurra. Para compensar esto, los análisis de televisión inspirados en Bechdel se suelen hacer por episodios, dando un promedio final (como 7/13 si pasan siete episodios en una temporada de 13 episodios).

Para que os hagáis una idea os voy a nombrar algunas películas famosas y ver si pasan el test o no. ¿Lo pasa Avatar, que es la película que ha recaudado más dinero de la historia?… NO. ¿Lo pasa la trilogía original de Star Wars, que es la franquicia más rentable de la historia?… NO. ¿Lo pasa Lara Croft: Tomb Raider una película con un personaje femenino fuerte?… NO. ¿Lo pasan películas de acción como Misión: Imposible, X-Men, The Bourne Identity, El quinto elemento, la serie Men in Black, las películas de James Bond o la saga de Piratas del Caribe?… NO

¿Y pasan el Test de Bechdel películas románticas como Desayuno en Tiffany’s o Cuando Harry encontró a Sally o Top Gun?… NO. ¿Y películas de dibujos animados como Toy Story o Up?… NO, de hecho solo lo pasan 10 de 15 películas de Pixar. ¿Y otros clásicos como Gladiator, Regreso al futuro, el Caballero oscuro, Trainspotting, Los cazafantasmas, El gran Lebowski, The Truman Show o Stalker de Tarkovski?… TAMPOCO.

Todos estos estudios de listas de películas que no pasan el test se utilizan como argumento para probar que prácticamente la totalidad de la industria del cine se centra en la creación de contenidos a los que les da igual el punto de vista femenino. Todas estas películas se centran en una visión que no refleja la realidad en términos de proporción de mujeres en la sociedad. Eso sí, la proporción de películas que pasa el test aumenta cuando entre los guionistas hay, por lo menos, una mujer.

Variantes del test de Bechdel

Existen variaciones menos conocidas del test de Bechdel, como el test de Vito Russo, conocido como el test gay de Bechdel. Es una adaptación del test de Bechdel que intenta poner en juicio la normalización de la homosexualidad en los guiones de cine. Hay cuatro reglas muy rigurosas:
1. Hay dos personajes que son gays.
2. Interactúan entre ellos de alguna manera.
3. No dan consejos “maricas” al protagonista.
4. No mueren al final.
Este test es tan duro que ni Brokeback Mountain, ni Mi nombre es Harvey Milk, ni Dallas Buyers Club, ni Will and Grace, ni The Imitation Game lo superan. Por supuesto todas las comedias sentimentales con amigos gays estereotipados fallan el test a la primera de cambio.

Otra variante es el Test de Deggans, también conocido como test racial de Bechdel, que tiene dos reglas son sencillas:

  1. Hay al menos dos personajes relevantes que no son blancos.
  2. La película no va sobre cuestiones raciales.

Y hay incluso el Test de MacGyver, inspirado en la serie de televisión del mismo nombre que determina la superficialidad comparativa y la naturaleza estereotípica de la mayoría de los personajes masculinos en la ficción. Hace preguntas como “¿El protagonista masculino resuelve problemas de manera creativa e inteligente” o “¿Usa la violencia como último recurso?” Es igual de impactante descubrir cuántas películas y programas fallan en ese test como en el de Bechdel.

Existen otros test parecidos, como el llamado Principio de la Pitufina (The Smurfette Principle) que analiza obras de ficción que tienen un único personaje femenino en medio de un elenco de personajes masculinos, y que este personaje está definido de manera estereotipada. Como explica la comunicadora Anita Sarkeesian este recurso narrativo “es nocivo porque solo ofrece una visión limitada de lo que debe ser una mujer, además de que establece lo masculino como norma y lo femenino como la excepción”.

El nombre hace referencia a La Pitufina, que durante bastante tiempo fue el único personaje femenino de la serie de historietas Los pitufos. Otros personajes femeninos que sufren del principio de Pitufina son: La cerdita Peggy en The Muppets, La Princesa Leia en Star WarsPenny en las primeras temporadas de The Big Bang Theory, Abril en Las tortugas Ninja, Letty en Rápido y Furioso, Viuda Negra en Los vengadores o Sue Storm en Cuatro Fantásticos.

Si queréis luchar contra esta discriminación de las mujeres en la ficción ya sabéis lo que tenéis que hacer. Primero, todas las mujeres que se pongan a escribir ya. Y segundo, todos a aplicar el Test de Bechdel que es muy sencillo. Solo hay que poner a dos mujeres a hablar entre ellas de algo que no sea un hombre.

Y con esto terminamos el podcast de hoy. Muchas gracias por estar al otro lado, por suscribíos a Guiones y guionistas, tanto al podcast en Itunes e Ivoox como a la página de Facebook y por vuestras valoraciones con 5 estrellas en Itunes o darle un “Me gusta” en Ivoox. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas. Hasta pronto.

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