75. Qué es la tabla de evaluación de ideas

guiones y guionistas

Guiones y guionistas

Como hemos visto en podcast precedentes, si hay algo que preocupe al guionista prolífico que tiene varias ideas es con cuál quedarse. En el podcast Cómo escribir un guion con éxito propuse hacer un análisis DAFO, tanto a los guionistas como los guiones, para que nos ayudase a decidir. Hoy os presento otro método, la tabla de evaluación de ideas. Los que estáis suscritos a la Plataforma ya la conoceréis porque la expliqué en el Curso de Guion de Cortometraje, y los que habéis comprado el Planner de Guion también porque está incluida. Pues bien, hoy la explico en el podcast para todos los oyentes.

Pero antes recordar que hoy tenemos una clase nueva del curso de Programas gratuitos de Guion. Vamos a ver Plotbot, un software colaborativo con el que puedes escribir guiones con otros guionistas. Y si quieres puedes escribir guiones hasta con desconocidos, muy curioso, no os lo perdáis.

Evaluando ideas para guiones

Una vez que terminamos la fase de búsqueda de ideas para escribir una historia lo normal es que tengamos varias. Y llega el momento de seleccionar entre todas con cuál nos quedamos para hacer el guion. No es que las demás se desechen, simplemente se pueden archivar para recuperar más adelante. Quien sabe si vuestros archivos algún día se guardarán con celo como los archivos de Stanley Kubrick que están resguardados por la Universidad de la Artes de Londres.

Pero el caso es que hay que seleccionar una idea para ponerse a trabajar. Y para eso tenemos que convertirnos en jueces de nuestras propias ideas. Hay que ser muy analítico y selectivo. Y para ello propongo un método para evaluar todas nuestras ideas hasta quedarnos con la que más nos conviene desarrollar.

La tabla de evaluación de ideas

La tabla de evaluación de ideas es un método para puntuar nuestras historias que nos ayuda a elegir una. Gracias a la tabla nos vamos a hacer algunas preguntas sobre nuestras historias y vamos a puntuarlas. Al final, la idea que tenga más puntos será la elegida. Obviamente es algo estimativo, no matemático. Es una excusa para hacernos ciertas preguntas, reflexionar sobre nuestras propuestas y obligarnos a elegir.

Las preguntas que vamos a hacernos se engloban en tres ámbitos: El mío propio como autor, preguntando si me interesa la historia; el de la idea, cuestionándome si la historia es interesante en sí misma; y el del público, preguntándome si la historia interesa a los demás.

Para hacer la tabla tenéis que anotar en el eje vertical todas las ideas que tengáis. Basta un par de palabras, lo suficiente para reconocerlas. Y en el eje horizontal once puntos. Cada uno de ellos se refiere a una de las preguntas que vamos a hacernos. Después veremos uno a uno qué significa cada cada punto. Os dejo un PDF de referencia para veáis cómo es la tabla, pero vosotros os podéis fabricar la vuestra propia.

Descargar tabla de evaluación de ideas

Y el método de funcionamiento es sencillo. Tenéis que poner una puntuaDescargar tabla de evaluacion de ideasción del 1 al 5 en cada una de las preguntas de cada categoría. Eso sí, os propongo la norma de no repetir puntuación en cada categoría, cada proyecto debe tener una puntuación diferente. Eso nos obliga a ir decantándonos por uno o otro proyecto según lo que estemos calibrando. Al finalizar las once categorías sumamos los puntos de cada idea y vemos cuál es la que tiene más.

 

A. Puntos personales. ¿Me interesa la historia a mí?

1. Motivación personal.

¿Me motiva la historia? ¿Cuánto me motiva?

Lo primero que tenemos que valorar es cuánto nos motiva la historia a nosotros. Una forma de diferenciar a un guionista amateur de uno profesional es que mientras el guionista amateur debe estar muy motivado con una historia para sacarla adelante, el profesional puede ser contratado para sacar un proyecto que no le motive demasiado y encontrar la motivación en el propio proceso. Pero esa habilidad se adquiere con el tiempo.

Lo normal es que si queremos contar una historia nos apasione o toque emocionalmente de alguna forma. Debemos estar motivados e implicados con la historia y esa motivación tendrá que ser proporcional a su tamaño. Para un cortometraje nos basta con tener una idea y lanzarnos a escribir sabiendo que no nos va a llevar demasiado tiempo escribir el guion. Pero si queremos escribir un largometraje o una serie debemos tener una motivación mayor, pues vamos a estar inmersos en esa historia durante más tiempo. Y eso precisa más compromiso.

B. Puntos de la historia. ¿Es una historia interesante?

2. Originalidad.

¿La idea tiene suficiente originalidad como para afirmar que es distinta a las que ya se han producido?

Nuestra idea debe tener originalidad, ya sea en la historia o en la forma de contarla. Muchas veces la historia que se cuenta no es tan original como para destacar por ello pero sí la forma en la que elegimos contarla. Otras veces la originalidad viene no tanto de la idea como de la combinación de elementos o de otras ideas. Por ejemplo, contar una historia de un Romeo y Julieta entre un marciano y una terrestre. Por separado no son ideas originales, pero juntas sí.

Pero también un exceso de originalidad nos puede llevar a la excentricidad y, dependiendo de para qué lo queramos, convertirse en algo contraproducente y ser rechazada por las mayorías. Por eso debemos saber qué es lo que estamos buscando, y en ese campo, ser lo más originales posibles. No es lo mismo hacer el guion de un videoclip de trap que el de un culebrón de sobremesa.

3. Impacto visual.

¿Se puede contar mi historia de una forma visual?

La idea que nos lleva a contar una historia puede surgir de cualquier sitio: un personaje, una anécdota, un artículo… pero debemos elegir el medio adecuado para desarrollarla. El guion es un lenguaje audiovisual y está escrito para poder convertirse en imágenes. La capacidad de que nuestra idea funcione bien en imágenes es otra de las características esenciales que debemos tener en cuenta.

Un guion no solo funciona gracias a las palabras con las que está escrito, ha de ser traducido a imágenes. Por eso debemos preguntarnos ¿cómo se traduce a imágenes mi idea? Si conseguimos visualizarla es que puede llevarse al lenguaje audiovisual, sino es posible que sea mejor escribir un poema o cuento y plasmarla solo en lenguaje escrito.

4. Intensidad.

¿Tiene mi historia suficiente tensión?

Toda historia debe tener una intensidad emocional, una pasión, tensión. Debe hablar de emociones o problemas que puedan interesar al público pero tiene que hacerlo desde una intensidad que lo haga relevante. Los espectadores consumen muchas horas de ficción en diversos formatos a lo largo de la semana por lo que hay que intentar que nuestra historia destaque y le lleve a vivir emociones intensas.

Si nos conformamos con una historia que tenga una intensidad media y no suba o baje a lo largo del relato corremos el riesgo de aburrir a los espectadores. Si estamos contando la historia de dos hermanos que se odian hay que llevarla al límite, que unas veces puedan sentirse muy cerca y otras se maten como Caín a Abel. Hay que intentar provocar en el espectador una montaña rusa de emociones.

5. Logline test.

¿Puedes reducir tu idea a una sola frase que explique qué es lo que quieres contar?

Una de las pruebas para ver si una idea es lo suficientemente interesante es crear su logline. Al escribir el logline y resumir la historia en una frase de 35 a 45 palabras, veremos si es lo suficientemente atractiva para que los productores la quieran producir y los espectadores verla. En el logline se puede ver si la historia falla, si no se entiende a la primera o si no tiene suficiente gancho.

Si hay dudas, es el momento de seguir trabajando el logline hasta que estemos totalmente seguros de que funciona y de que esa es la historia que queremos contar. En ese punto es cuando compararemos las loglines. Veremos cuáles son más sugerentes y tienen más potencial. Os recuerdo que, como vimos en el podcast sobre logline, todas deben tener el protagonista, el detonante de la historia y el objetivo a cumplir.

6. Recorrido.

¿Tu idea tiene recorrido suficiente para hacer un largometraje o mejor decantarse en un cortometraje?

Tenemos que evaluar el recorrido de nuestra idea, para ello es conveniente hacer el storyline. El storyline cuenta el conflicto principal de una historia en tan solo cinco líneas. Da igual la longitud de nuestra obra, puede ser un cortometraje o una serie, el conflicto debe poder sintetizarse en un pequeño párrafo. Si el logline responde a la pregunta ¿de qué va? El storyline debe responder a la pregunta ¿qué pasa? ¿qué ocurre en nuestra historia?

Y para ello debe aclarar también quién es el personaje protagonista y cuál es conflicto. Y ese “qué pasa” hay que contarlo en tres partes: cómo empieza, cómo se desarrolla y cómo termina. Hay que tener una visión global de lo que va a pasar. Si nuestra idea tiene recorrido, guárdala para largo. Si se puede condensar es buena para un cortometraje. Antes de hacer la tabla de evaluación de ideas elige qué quieres hacer, si un corto, un largo o una serie. Después valora los proyectos según tu objetivo: si buscas hacer un cortometraje y la idea da para un largometraje, entonces la puntuarás de forma negativa.

C. Puntos del público. ¿Interesa al público?

7. Actualidad.

¿Tu idea tiene la suficiente actualidad como para interesar a los espectadores de hoy en día?

Existen hechos que pasan todos los días que nos pueden motivar a contar una idea, pero la actualidad viene dada por el tema, no por la época en que pasa la historia. Si es una historia que trata del asesinato de Lorca, no es un hecho que sea muy actual, pero la injusticia que se cometió con él sí. Actualmente se cometen muchas injusticias con artistas del mundo entero. ¿Puede interesar esa historia a la gente? ¿A quién le importa?

Hay temas que siguen actuales desde hace mucho tiempo: ‘Nuestra juventud gusta del lujo y es maleducada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos. Ellos no se ponen de pie cuando una persona anciana entra. Responden a sus padres y son simplemente malos’. Lo dijo Sócrates hace 2.500 años.

8. Necesidad.

¿Cubre nuestra idea una necesidad vital?

Una de las formas de valorar el interés del público en nuestra historia es comprobar si cubre una de las necesidades del ser humano. Tenemos que preguntarnos qué necesidad está apelando, y saber qué personas pueden estar sintonizadas a lo que voy a contar. ¿Apela a la seguridad? ¿A la búsqueda del amor? ¿Al miedo? ¿Al estatus y el lujo?

Una forma de ayudarnos a pensar cuál de las necesidades cubre nuestra película es recurrir a la clásica pirámide de Maslow. Maslow formuló en su teoría una jerarquía de necesidades humanas en la que defendía que conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide). Las necesidades básicas, son las relativas a la supervivencia como la comida, el sueño o la amenaza de la vida, estarían en el primer nivel. Las necesidades de seguridad y protección afectan al segundo nivel. Las necesidades sociales: amistad, pareja, familia y aceptación social tienen que ver con el tercer nivel. Luego la autoestima, el estatus del trabajo o reputación, tiene que ver con el cuarto nivel. Y la autorrealización como ser humano, un quinto nivel.

9. Universalidad.

¿Es nuestra idea universal?

Hay emociones que son universales y pueden ser replicadas en cualquier parte del mundo: El amor de una madre, la pérdida de un ser querido, el nacimiento de un hijo, la lucha contra la injusticia… Tenemos que valorar la universalidad de la ideal. Y dentro de esta universalidad encontrar nuestra particularidad que lo haga especial. Lo universal entronca con la esencia del ser humano y si nuestra historia apela a las emociones que nos mueven a todos será universal.

10. Feedback.

Cuando cuentas tu idea ¿la gente se interesa?

Antes hablamos del logline test. Ese es un buen momento para probar nuestra historia. Cuando estemos convencidos del logline debemos contárselo a amigos y familiares y escuchar su feedback. Si el logline pasa nuestros filtros, personales y sociales, sabremos que nuestra historia podría funcionar. Realiza el logline de todas tus historias y sal a la calle a probarlas.

Exponer nuestras ideas a la opinión de los demás es muy útil. Que les guste más unas u otras nos habla más allá de lo que es la narrativa, el potencial, la idea… nos habla de lo que interesa a los demás, y eso tiene mucho valor. Después de testar la idea con amigos y familiares podemos dar el salto a los profesionales de la industria y preguntar a actores, productores…

11. Mercado.

¿Tiene la idea mercado?

Y el siguiente paso, sobre todo en los largometrajes o series, es pensar en el mercado: tenemos que pensar en su comercialización, saber qué recorrido tendrá nuestra idea. ¿Quieres enviarlo a festivales? ¿Quieres moverlo por productoras o cadenas para buscar financiación? ¿Vas a presentarlo a llamados y subvenciones públicas? ¿Vas a subirlo a Youtube y promocionarlo?

Y dependiendo de cuál será su comercialización, eso valoraremos. Por ejemplo, si quieres que sea una película comercial que siga los caminos habituales, debes preguntarte si tu idea tiene suficiente fuerza para que alguien desee pagar por verla. ¿Puede competir contra otras de Hollywood, por ejemplo? ¿Pagaríais vosotros por verla?

Y una vez finalicéis la puntuación tan solo queda sumar los puntos de cada idea y ver cuál es la que tiene más. En el caso de que haya dos ideas con la misma puntuación o muy parecida os aconsejo ir a la primera casilla, la de la motivación, y ver su puntuación. Si hay que elegir una idea, que sea la que más os motive.

Y con esto terminamos el podcast de hoy en el que hemos visto la tabla de valoración de ideas. Y si os ha gustado, agradecería comentarios y valoraciones en Itunes, Ivoox o Youtube. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.

Etiquetas:

Share This