85. Cómo adaptar obras de dominio público a un guion

guiones y guionistas

Guiones y guionistas

En el programa de hoy vamos a hablar de un tema un poco desconocido para algunos guionistas pero que se puede convertir en una fuente segura de inspiración para todos. Y cuando digo segura, me refiero a historias supercontrastadas con audiencia propia. Me refiero a las obras de dominio público. Veremos en qué consisten y cómo aprovecharnos de ellas.

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La adaptación de obras preexistentes

Normalmente cuando los guionistas pensamos en escribir un guion solemos trabajar con ideas originales. Pensamos en ideas que nos estimulen y que intuyamos puedan ser buenas historias que interesen y emocionen a los demás. Nos encanta lanzarnos a escribir sobre una idea y descubrir la historia en el trayecto. Es un proceso de creación apasionante, pero que empieza siempre desde cero, pues no tenemos certeza de si la historia que estamos contando gustará o no a la audiencia.

A partir de ahí basamos toda la búsqueda de financiación y venta posterior de la película en la propia historia y ejecución. Pero si no disponemos de actores famosos y grandes presupuestos para la promoción es difícil llegar a grandes audiencias. Por eso muchos escritores y productores de cine alternativo se enfocan en géneros como el terror, donde a la audiencia no le importa tanto el elenco o su presupuesto.

Existe un método que te ayuda a no empezar de cero que consiste en adaptar una historia precedente que tenga una audiencia ya creada y cuyo éxito ya haya sido testado. Este método es el preferido de la industria de Hollywood, que obtiene en las adaptaciones, remakes y reboots la mayor fuente de sus historias. Es normal, es una industria conservadora que prefiere jugar sobre seguro y, si ya sabe que un determinado libro o superhéroe tiene sus seguidores, ¿por qué no aprovecharlo?

Dentro de los departamentos de desarrollo de las grandes productoras están muy atentos a los nuevos best sellers y obras que hayan tenido éxito en otros medios como el teatro, la novela, el cómic o el videojuego. Es normal que después de un gran éxito editorial se vendan los derechos de adaptación por cifras millonarias. Es una forma de, además de comprar una historia contrastada, comprar también la audiencia que sigue dicha historia.

Pero nosotros los guionistas de “a pie” no tenemos el suficiente apoyo económico para comprar los derechos de un best seller, ¿qué podemos hacer entonces para adaptar una obra contrastada con su propia audiencia? ¿Cómo podemos acceder a una novela que tenga millones de seguidores en el mundo entero? La respuesta es sencilla, recurriendo a una obra de dominio público.

Qué son las obras de dominio público

Las obras de dominio público son materiales cuyos derechos han caducado u obras que nunca los han tenido, por ser huérfanas o porque su autor no quiso ejercer su derecho. Y al no tener derechos, son obras que puedes adaptar sin necesidad de pagar por ello o pedir permiso.

Según el Convenio de Berna, que la mayoría de los países han firmado, todas las obras intelectuales quedan bajo el dominio de los derechos de autor. Las obras sujetas al derecho de autor pasan al dominio público a los 50 años de la muerte del autor. El plazo para el ingreso de las obras en dominio público se calcula a partir del 1 de enero del año siguiente de la muerte del autor,​ razón que ha llevado a que en esa fecha se celebre el Día del Dominio Público.

El Convenio de Berna reconoce el derecho de los países firmantes a ampliar el plazo de la protección. Por ello, varios países han establecido plazos superiores, que llegan a 70, 80 o 100 años desde la muerte del autor. Si hablamos de países de habla hispana la mayoría lo ha establecido en setenta años, como Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, España, Nicaragua, Paraguay y Perú. Otros establecen cincuenta años, como República Dominicana, El Salvador, Panamá y Uruguay; sesenta -Venezuela-, setenta y cinco -Guatemala y Honduras-, ochenta -Colombia- e incluso cien años -México-.

La gran ventaja de adaptar una obra clásica de la literatura es que ya tiene una audiencia existente y agradecida. Su material original se convierte en la estrella del espectáculo y tu talento como guionista es lo que hará que el proyecto se destaque o no. Es normal que pienses que adaptar una obra clásica puede ser algo muy costoso al tener que recrear la época, pero también puedes adaptar los personajes de la literatura clásica al mundo moderno. Lo que se conoce normalmente como reboot. Así que, del mismo modo que West Side Story es un reboot de Romeo y Julieta, tu película puede adaptar cualquiera de los clásicos si encuentras cómo actualizar la historia a la vida moderna.

Consejos para buscar buenas obras de dominio público

  1. Búsqueda de autores de dominio público

Hace unos años Guy Ritchie, Steven Moffat y varias personas de CBS escribieron y estrenaron nuevas adaptaciones de Sherlock Holmes a nuestras pantallas. ¿Casualidad o más bien que Conan Doyle, fallecido en 1930, se convirtió en dominio público? No hay nada como que se caduquen los derechos de su obra para que un autor se ponga de moda. Porque esa es una de las estrategias que tenemos que tener los guionistas, estar atentos a los autores que pasan a dominio público en un año determinado.

Si decides probar a adaptar una obra de dominio público debes estar atento a qué autores han muerto hace 70, 75 u 80 años (según la legislación del país donde queramos explotarlos) y ver cuál de sus obras nos interesa para actualizarla. O también puedes actuar con previsión, ¿qué autores serán de dominio público dentro de dos o tres años? Aunque no tengas los derechos de una novela, si su autor va a ser de dominio público dentro de poco tiempo puedes jugar con ello en las negociaciones o esperar a que cuando se termine la producción ya lo sea.

Por ejemplo, según la legislación española deben pasar 80 años desde que muere el autor para que su obra pase a dominio público, si es anterior a 1987, o 70 años si es posterior. Esto implica que los autores que murieron en 1937 ya son de dominio público. ¿Y cómo saber de qué autores tratamos? Pues la Biblioteca Nacional tiene una página donde te informan de los autores que se quedan libres cada año. Os pongo el enlace. Ahí tienen un PDF con los autores fallecidos entre 1900 y 1936 y otro con los que se quedan libres este año.

Y no solo te informan de los autores cuyas obras ya son de dominio público, sino que tienes la referencia de las obras que están digitalizadas y puedes acceder a ellas por internet. Por ejemplo, el dramaturgo y poeta Federico García Lorca murió, bueno, fue asesinado para ser más exactos, en el año 1936. Desde el año pasado sus obras ya son de dominio público. Pues si vamos al PDF de la Biblioteca Nacional y encontramos su nombre, nos informa si sus obras están digitalizadas y directamente nos da un acceso a la obra. Entonces yo puedo, primero comprobar que la obra es de dominio público y después leer la obra y pensar en su adaptación sin haber invertido ni un solo euro y sin moverme del sofá de mi casa. ¿Y os parece o no buena materia prima una obra de Lorca para escribir un guion?

Hay que comprobar bien antes de hacer una adaptación porque, como decía antes la ley de derechos de autor no es universal. Por lo tanto, es muy posible que un libro esté fuera de los derechos de autor en un país, pero con derechos de autor en otro. Os pongo también un enlace para ver las leyes de EEUU sobre el dominio público por si os interesa comercializar una obra allí.

  1. Buscar obras exitosas y comprobar si están en dominio público.

Y si antes veíamos un camino para encontrar obras que adaptar, buscar qué autores están en dominio público y ver qué obras nos gustan, ahora os voy a proponer el camino inverso. Buscar primero las obras exitosas con audiencia y después comprobar si están con dominio público.

Para eso os propongo ir a la sección de libros más vendidos de Amazon y comprobar si hay obras en dominio público. Si vamos a la sección de Ciencia Ficción y Fantasía encontramos que entre los 50 primeros están El quijote de la Mancha, de Cervantes, y Alicia en el país de las Maravillas, de Lewis Carroll. Los dos son libros de dominio público que se han adaptado muchas veces y que se pueden actualizar. Pero también encuentro Los cuentos de terror de H. P. Lovecraft. Me voy a la Wikipedia y compruebo que Lovecraft murió en 1937, por lo que ya es de dominio público en la mayoría del mundo. ¿Por qué no plantearme adaptar uno de sus cuentos en un cortometraje?

Y he mirado en la sección de Fantasía y Ciencia Ficción, si mirase en las demás me empezaría a plantearme la obra de Scott Fitzgerald, Jack London, Dickens, Mark Twain, Tolstoy, Bram Stoker, Oscar Wilde, Edgar Allen Poe… obras maravillosas que han seducido a millones de lectores a lo largo de la historia y que todavía pueden ser recreadas, adaptadas o modernizadas de una forma gratuita.

Y esto es lo bonito de las obras dominio público. Nos da a todos una oportunidad para reescribir y adaptar la buena literatura, independientemente de nuestro saldo bancario o de nuestro estado en la industria. Da igual que seamos escritores conocidos o no, que estemos en Hollywood o en un pueblecito de México, cualquiera puede tomar Drácula y hacer una adaptación moderna o futurista, si nos apetece, del clásico de Bram Stoker. Con esto no os digo que os lancéis todos a adaptar obras de dominio público, pero sí que os planteéis si hay alguna obra que os apasione y os gustaría actualizar. Muchas veces partir de un clásico puede ser un punto de partida mucho mejor que hacerlo de una idea original.

Y con esto terminamos el podcast de hoy en el que hemos visto en qué consiste el dominio público, cuáles son sus ventajas y cómo aprovecharnos de ellas. Y si os ha gustado, agradecería comentarios y valoraciones en Itunes, Ivoox o Youtube.
Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.


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