9. Cómo crear el título de una película, serie, cómic o videojuego.

El programa pasado inauguramos un ciclo sobre técnicas narrativas y hoy inauguramos otro sobre elementos de guion, en el que veremos las partes que  hay que ir desarrollando para hacer un guion. Y vamos a comenzar por el elemento más pequeño, el átomo de los guiones… me refiero al título .

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¿Qué es un título?

Un título es una palabra o frase que nombra una obra (poema, novela, obra de teatro, película, serie, programa de TV, cómic, videojuego, artículo científico, noticia, etc.)

¿Para qué sirve el título?

Un título tiene tres funciones principales.

Identificar el contenido.

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Guiones y guionistas

El título tiene una función de identidad. Al igual que el bautizo o el etiquetado, asocia una identidad a una obra que lo ayuda a diferenciarse de los demás. Es como poner el nombre a una persona. Al nacer nos ponen un nombre que se asocia a unos apellidos y ese nombre nos acompaña toda la vida. Después es posible que nos llamen por un diminutivo o por un apodo, da igual, el nombre aparece en nuestra partida de nacimiento y volverá a aparecer en nuestra partida de defunción. Y por el camino, ese nombre nos identificará en el documento de identidad, pasaporte y todos los documentos oficiales.

Con las obras es igual, es posible que nosotros nos refiramos a una película como la última de Angelina Jolie o digamos que vamos a ver la novela de la tarde… pero cuando vayamos a mirar la cartelera al periódico o al cine aparecerá su título oficial, aquel que lo identifica. Y ese título es el que aparecerá escrito en la papeleta precedido del clásico “and oscar go to…”

Designar el contenido.

Un título, además de identificar una obra, sirve para dar información sobre su contenido. Por un lado puede decirnos algo del tema, ¿de qué va la película o la serie? El título es lo primero que vamos a escuchar por lo que es la oportunidad de decirles de qué va nuestra historia. Si escuchamos que una película se llama En busca del arca perdida nos van a quedar pocas dudas de qué va la historia.

También puede hablarnos de la premisa, es decir, del punto de vista que el autor quiere mostrarnos sobre ese tema en concreto. Por ejemplo, La ciudad de la alegría nos habla de un barrio indio plagado de miseria y sufrimiento pero en el que se puede tener una actitud alegre gracias al amor y la solidaridad. Esa es la intención del autor.

Y por último, un título también puede darnos información sobre el género de la película. ¿No me digáis que no? Normalmente con escuchar el nombre de una película ya sabemos si es una comedia, si es de terror, si es de acción, si és bélica incluso, si es un nombre largo y poético, ya sabremos que es de cine independiente. Lo mismo pasa con los programas de televisión, solo con el título ya vemos si es un concurso, un programa informativo o un reality show.

Destacar el contenido.

Y la tercera función de un título es de venta. Como decía antes, un título es lo primero que llega de una película, serie o programa, y debe vender el producto. Debe ser un título atractivo para el espectador o lector. Un título atrayente junto a un buen cartel es más fácil que llame nuestra atención y nos den ganas de ver la obra que hay detrás.

También debe de ser pegadizo y fácil de recordar. Si nos ha gustado nosotros hablaremos de esa obra con otras personas y debemos recordar el título para que la comunicación sea más eficiente. Hay títulos como El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina que no son muy fáciles de recordar. Bueno, el segundo por lo menos se puede acortar a Millennium 2.

De las tres, la función de designar es la única que está obligatoriamente en todos los títulos. Las otras dos pueden ser prescindibles. Hay títulos que son muy atractivos, pero que no tienen ninguna asociación al contenido de la obra. Y también hay títulos que, aunque sí hagan alusión al contenido de la obra, no son atractivos ni venden el producto. Aunque lo ideal, obviamente, es que un título cumpla las tres funciones a la vez.

¿Cómo buscar un título a nuestro proyecto?

Después de ver cuáles son las funciones que debe cumplir un buen título, es el momento de pensar uno para nuestra historia o, en el caso de que ya lo tengamos y no estemos muy convencidos, buscar otro mejor. Hay diferentes vías para encontrar un título, veamos cuáles.

Nombre protagonista.

Lo primero que tenemos que ver es cuál es el nombre de nuestro protagonista y si es una historia en la que el personaje principal tiene un peso tan grande como para llevar en sus hombros el título de la obra.

Este método está muy extendido en las películas biográficas, o biopics, al estar centradas en la figura de su protagonista. Si hablamos de Jobs, todo el mundo sabe que la película trata sobre Steve Jobs, y lo mismo podemos de decir de películas como Capote, Frida, Gandhi, Malcom X, Alí, Bonny and Clyde, Erin Brockovich o incluso Mi nombre es Harvey Milk.

También es bastante usual poner el nombre del protagonista en los cómics y películas de superhéroes. Superman, Batman, Spiderman, Deadpool, Iron Man, X men, Thor… Las secuelas suelen o ponerle el mismo título y numerarlas Superman I, II y III o poner un subtítulo que aluda al reto que deben superar en esa obra.

Aunque nuestro protagonista no sea alguien real ni un superhéroe, si tiene fuerza y el suficiente peso en la historia también puede ser el título de nuestra obra como vemos en clásicos como Forrest Gump, Gilda, Mary Poppins, Dumbo, Peter Pan, Drácula, Annie Hall, Amelie, Thelma y Louise, Tiburón, Dexter o Los Soprano.

Muchos programas televisivos se asientan en la figura del presentador por lo que es común poner su nombre al título. Este fenómeno pasa sobre todo en magazines como El programa de Ana Rosa, El programa de Laura o El show de Cristina, o en lateshows como The Late Show with David Letterman, with Stephen Colbert, with Jimmy Fallon, en España Buenafuente.

Nombre del lugar.

Hay obras donde el lugar o localización donde sucede la historia se convierte en un protagonista más. Estos lugares suelen ser evocativos, exóticos, atractivos y aluden al tema del que va la película u obra. Seguro que a muchos de vosotros si os digo la palabra Casablanca, os viene a la cabeza antes la película que la ciudad. Islas como Madagascar o Manhattan, pueblos como Fargo o Twin Peaks, o incluso lugares más concretos como El apartamento o La Diligencia.

Logline.

Como vimos antes, una de las funciones del título es explicar su contenido por lo que un breve logline que explique de qué va la obra puede resultar un título efectivo. Ya hablé de En busca del arca perdida, pero qué me decís de títulos como: Regreso al futuro, Encuentros en la tercera fase, los crímenes del museo de cera, La invasión de los ladrones de cuerpos, 20.000 leguas de viaje submarino, Apocalipsis zombi. Solo con el título ya sabemos de qué va la película.

En televisión este método de titulación es muy utilizado para los concursos, que intentan explicar la mecánica de su juego en el título. Funciona para Quiz shows como: Ahora caigo, Atrapa el millón o salven al millón, El precio justo, Un millón para el mejor; también se utiliza en dating shows como Granjero busca esposa, ¿Quién quiere casarse con mi hijo? o Casados a primera vista.

Premisa.

En el título también podemos expresar el punto de vista del autor respecto a la obra como vimos en el ejemplo de La ciudad de la alegría. La película de Frank Capra Qué bello es vivir (It’s a Wonderful Life) nos muestra en su título el punto de vista que quiere mostrar el autor y nos adelanta un poco del final de la historia.

Frase del diálogo.

En nuestra búsqueda por el título que exprese de qué va nuestra obra a veces solo hay que mirar en su interior y buscar una frase de diálogo o un texto. Matar un ruiseñor es una de las novelas y películas estadounidenses más conocidas del siglo pasado. El título surge de uno de sus diálogos, cuando uno de sus personajes dice que “no deberíamos decir nada sobre lo bueno que es el señor Boo, porque no le gustaría. Sería como matar a un ruiseñor”. Previamente le había contado una anécdota en la que su padre decía que no se debían matar a ruiseñores, porque eran animales muy puros y aquello era pecado.

Metáfora.

Otra forma de expresar el tema o concepto de nuestra obra es utilizar una metáfora. ¿Sabéis que es Trainspotting? El término trainspotting es como se denomina el hobby de ver pasar trenes y fijarse en su numeración. Una afición que parece absurda para el que no la comparte, como la heroína que tomaban los protagonistas de la novela o la película. ¿Y Pulp Fiction? Las conocidas como pulp fiction eran un tipo de novelas de consumo popular de principios del siglo XX. Tenían una encuadernación barata, de tapa blanda y colores chillones y eran relatos de ficción sobre historias de horror, erotismo, suspense y violencia. Una metáfora que le viene perfecta a la película de Tarantino.

Canción.

Encontrar una canción en la banda sonora que conecte con la historia también puede ser otra vía para titular. Whiplash es el título de un tema del saxofonista Hank Levy que fue el leitmotiv de la banda sonora de la película del mismo nombre. Además la palabra whiplash en inglés significa “latigazo” y se usa también para referirse al chasquido asociado a éste y las ondas que reverberan en el aire. Estos latigazos aluden al batería de jazz protagonista de la película pero también al duro método de enseñanza del profesor. Es un título redondo.

Que nosotros encontremos el título para nuestra historia no quiere decir que sea el definitivo. Después tendrán que aprobarlo los productores y que no haya problemas de branding con títulos iguales ya registrados. Por ejemplo Disney tuvo que cambiar el nombre de su película Moana en España para no entrar en conflicto con una marca de perfumes y la princesa se rebautizó como Vaiana. O Pedro Almodóvar tuvo que repensar el nombre de su último drama, Julieta. Su primera opción era Silencio, pero cambió de idea al enterarse de que la película de Martin Scorsese del mismo nombre iba a llegar a las salas al mismo tiempo que la suya.

Y también hay muchos títulos que son frases hechas, juegos de referencias culturales que al vender internacionalmente no tienen sentido y hay que cambiarlos. Pero esa es otra historia que ya no nos compete. Nosotros como guionistas tenemos la obligación de encontrar el mejor título para nuestra historia. Si después en la traducción nos hacen un spoiler como en el clásico de Polansky Rosemary’s Baby que en España estrenaron como La semilla del diablo, pues, ante eso nada podremos hacer.

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Con esto acabamos el podcast de hoy, donde hemos visto cómo crear el título de nuestra obra. Quiero agradecer a todos que estéis ahí y si os interesa el mundo de los guiones, suscribiros a Guiones y guionistas, lo compartís en las redes sociales, e incluso podéis valorarlo con 5 estrellas en Itunes o le dais un “Me gusta” en Ivoox, y así llegar a más gente. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas. Hasta pronto.


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